Emilio Santasmarinas denuncia a dos confiterías de A Coruña por plagiarle los bombones Pedras de Santiago

SANTIAGO

El fiscal pide un año de prisión para el empresario pastelero

09 oct 2008 . Actualizado a las 15:08 h.

El bombón es de chocolate y almendras y es conocido como Pedras de Santiago. Los elabora desde la década pasada el confitero Emilio Santasmarinas, que las comercializa en su tienda de la rúa de San Francisco. Este empresario registró el dulce, su denominación y hasta la caja en la que se vende, en la que aparece dibujada la catedral de Santiago. Todo iba bien hasta que en el 2002, el dueño de la confitería, Emilio Santasmarinas, se percató de que en dos pastelerías coruñesas se vendían bombones con la misma denominación. Se trataba de La Jijonenca, en la calle Real, y la Gran Antilla, en Riego de Agua.

Santasmarinas se puso en contacto con el que era propietario entonces de esos establecimientos para advertirle de que estaba cometiendo un delito contra la propiedad intelectual. «Pero nunca me hizo caso, a pesar de las múltiples ocasiones en que se lo comuniqué», apunta Santasmarinas. Tanto es así, que un notario que dio fe de la irregularidad «aconsejó al denunciado que cambiase el nombre al bombón».

Así las cosas, el empresario confitero santiagués llevó el asunto a los tribunales y el fiscal vio indicios de delito. Finalmente, fue imputado por un delito contra la propiedad industrial por el que pide para el entonces propietario de las confiterías coruñesas una pena de un año de prisión, una multa de 5.400 euros y una indemnización para el propietario de la pastelería compostelana.

El juicio por este asunto se celebrará en el Juzgado de lo penal número uno el próximo día 16. Allí, el acusado y administrador único de La Gran Antilla y la Jijonenca en el 2002, José Antonio Cerdido Fernández, deberá responder por los hechos por los que está imputado.

Similitudes

Según recoge el escrito del fiscal, el procesado comercializó los dulces con el nombre de Piedras de Santiago registrados por el empresario santiagués a partir de octubre del 2001. «Los bombones cuentan con similitudes en la composición y en la apariencia externa. Cree la acusación que el procesado «no dudó en aprovecharse del prestigio alcanzado en el mercado por los elaborados por la pastelería santiaguesa a fin de facilitar la confusión entre los posibles compradores, alimentando con tales coincidencias la venta de los productos».

El fiscal asegura que José Antonio Cerdido Fernández fue advertido el 17 de octubre por vía notarial de las irregularidades en la venta de los dulces, requiriéndolo para que pusiera fin a la comercialización del producto bajo el nombre Piedras de Santiago. El acusado, con el que La Voz intentó sin éxito ponerse en contacto, «siguió vendiendo los bombones, como quedó patente meses después».