Los empresarios del hospedaje tienen sus grandes resultados en julio y agosto. Lo acontecido con junio les hace ser prudentes y estimar un 75% de ocupación de media en ambos meses, pero confían en que ese dato termine siendo del 80%. Se muestran esperanzados de que las reservas de última hora les hagan sonreír un poco dentro del lúgubre panorama que divisan.
El tiempo, por lo de pronto, ha puesto mala cara en estas fechas, pero los responsables de Hospedaxe piensan que los visitantes ya saben lo que puede esperarles en Galicia. No es un turismo de sol. José Antonio Liñares advierte que se está portando muy bien el Camino de Santiago y confía en que la programación cultural y festiva contribuyan a generar el clima adecuado para la afluencia de visitantes. Pero al propio tiempo considera que no hay que basar todo en factores ajenos. La pujanza turística y hotelera «tamén é cousa nosa».
Lo que pone de manifiesto el balance de junio es que los establecimientos de menor categoría, las pensiones, tienen mucha más demanda. La crisis las coloca en el punto de mira de muchos clientes y la prueba es la media de ocupación del pasado mes (78%), superior en nada menos que 18 puntos al promedio de los alojamientos hoteleros.