El centro juvenil de Almáciga será un vivero de artista plásticos jóvenes

SANTIAGO

02 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El edificio situado junto al campo de fútbol del colegio público Apóstol Santiago, en el barrio de Almáciga, llevaba años convertido en una especie de almacén de trastos más o menos viejos e inservibles. Esta nave había sido construida para poder dar cobijo a los cientos de alumnos, que el colegio de Almáciga alcanzó en la época del bum demográfico. Tras unos años de uso, el colegio fue perdiendo matrícula hasta que fueron más que suficientes las aulas en el edificio inicial. La situación de abandono de la nave posterior del complejo educativo comenzó a cambiar la pasada legislatura, cuando se pensó en poner en uso el edificio con destino a una iniciativa dirigida a los jóvenes. Inicialmente se pensó incluso en la nave como sede del centro de interpretación ambiental, ahora ubicada en Belvís.

Recientemente se han finalizado los trabajos de remodelación y adaptación de los espacios para la creación en el inmueble del que será el primer centro juvenil de iniciativas artísticas de la ciudad. Se trata de recoger la vieja idea de la factoría cultural propuesta antaño para la nave, ya demolida, del mercado de ganado de Salgueiriños y adaptarla a un espacio más reducido.

En el departamento de Mocidade del Concello, Xosé Baqueiro trabaja ahora en el proyecto de equipamiento, que incluye desde el mobiliario hasta los equipos de sonido y luz, fundamentales para la puesta en marcha del centro artístico. El cálculo estimado es de 200.000 euros y, según explicó Baqueiro, se trabaja en el pliego de condiciones, con el fin de sacarlo a concurso en septiembre y adjudicarlo antes de final de año. La intención del Concello es que el centro pueda empezar a ofertar cursos de formación en enero.

Otras salas

La propuesta, en la que se copiarán ideas de alguna sala ya en marcha en otras ciudades españolas como Barcelona, San Sebastián y Gijón, es crear un espacio común para las artes plásticas, en la que los jóvenes puedan desarrollar su creatividad; pero, al mismo tiempo, disponer de la posibilidad de asistir a cursos de formación de técnicas de las diferentes representaciones artísticas. El concejal de Mocidade comentaba que, una de las cuestiones en las que se trabajará, es la de enseñar a «vender o producto». Se trata de que los jóvenes no solo dejen volar su imaginación y creatividad, sino que también sepan organizar festivales, muestras artísticas; de forma que puedan dar a conocer sus creaciones y, por tanto, rentabilicen su arte.

En el edificio se contará con cuatro salas comunicadas entre sí, que tendrán diferentes usos. Las iniciativas artísticas serán fundamentalmente aquellas que demanden los jóvenes, por lo que se prevén espacios dedicados al grafiti, la artesanía, el cine, el vídeo en soportes como la telefonía móvil. Uno de los talleres que se promoverá desde el propio departamento es el teatro dirigido a jóvenes.

Lo único que no tendrá cabida en el centro juvenil será la música, por que el Concello de Santiago ya cuenta con varias salas para actividades musicales en los bajos del multiusos de San Lázaro donde ensayan varios grupos de diferentes estilos musicales.