Se topó con muchos menos cuartos, el dueño de estos aún no ha aparecido y a él nadie de la prensa le ha hecho fotos de momento. Pero el caso de Ángel Lamas Quijada, a escala, trae a la memoria el de un lucense de 28 años llamado Andrés que el 7 de agosto del 2007 encontró 9.000 euros tirados en las inmediaciones de la puerta de San Fernando, en la ciudad de la murallas. «Vi primero un billete de cien y, al recogerlo, ya comprobé que era un mazo que estaba atado con una goma. Me quedé volado. Me parecía una salvajada quedarme con él porque, si me pasase a mí, no me gustaría que me lo hicieran», declaró el joven a La Voz por aquel entonces. Cuando fue a entregarlo a una comisaría policial, por allí ya había pasado antes un hombre para denunciar el extravío de ese dinero mientras lo trasegaba de un banco a otro.