El bipartito asume el retraso de los presupuestos, que el PP achaca a la «precaria salud» del ejecutivo local

SANTIAGO

Sin sorpresas y con la constatación de que el alcalde se ha tomado en serio el reglamento en cuanto a la aplicación exacta de los tiempos en el turno de palabra. Así concluyó el pleno extraordinario de ayer convocado a petición del PP para que el gobierno explicase el retraso en la negociación de los presupuestos municipales de este año, un retraso para el que no existe «justificación» si no es la «profunda división» que los populares observan en el bipartito.

Es el argumento que la oposición ha mantenido hasta ahora y el que ayer reiteró en el pleno, aunque en esta ocasión cargando las tintas sobre el concejal de Facenda, el socialista Andrés Fariña, después de que este asumiese personalmente parte de esa demora. «Houbo cambio de edil», dijo este concejal de nueva incorporación en la última lista electoral de Bugallo, para explicar un retraso en el que también incidió la necesidad de cerrar antes la liquidación del 2007, que no estuvo hasta marzo pasado.

Conde Roa vio en esa intervención no solo un «ejercicio claro del reconocimiento de la incompetencia del gobierno», sino la del propio Fariña «para gestionar la hacienda municipal». Pero igual que el socialista admitió parte de la demora, también le indicó al popular que no tome eso como una confesión de «incapacidade». «Desafíoo a demostrarllo nos próximos tres anos», le respondió a Conde Roa, al que acusó de hacer oposición a base «unicamente de titulares».

La carencia todavía de presupuestos a estas alturas del año no sitúa al gobierno en la mejor posición. El propio alcalde admitía que «non é boa situación» esa demora, y espera que «non se volva repetir». Pero aun en esas circunstancias, socialistas y nacionalistas llegaron al pleno de ayer con el alivio de haber cerrado el acuerdo presupuestario la pasada semana. Eso no los libró, sin embargo, de las críticas opositoras por una tardanza que Conde Roa achaca a la «precaria salud» de un gobierno que además «carece de proyecto político»; ni de las quejas por las «consecuencias» que tendrá para la ciudad y proveedores de Raxoi «esta paralización municipal». Según las cuentas de los populares, el actual ejercicio concluirá prácticamente sin haberse ejecutado la partida de inversiones, porque los plazos administrativos para la aprobación del presupuesto y la licitación de obras hará que «hasta fin de año no se pueda contratar obra».

Fariña, al igual que hizo el BNG, rechazó las acusaciones de parálisis por parte de una oposición que se ha asentado «no discurso catastrofista». «A lei permite a prórroga orzamentaria», dijo el socialista, porque se puede funcionar sin problemas, aclaró. Esa circunstancia limita sin embargo la capacidad para contratar obra nueva, aunque el responsable de Facenda adujo que la ciudad siguió manteniendo actividad inversora con las obras que continuaban del año anterior, «e non lle consinto falar de paralización, porque non a hai».

La nacionalista Socorro García apuntó en su única intervención que hay que admitir la evidencia -«os orzamentos aínda están sen presentar»-, pero que ello se debió a un retraso «non desexado polo goberno» pero motivado por la necesidad de conocer claramente la situación económica del Concello. En todo caso, concluye que el presupuesto responde a un «proxecto de goberno ambicioso» y que incrementa en un 5% la capacidad de gasto del Ayuntamiento.