La novela de Pérez Lugín La Casa de la Troya sigue viva. Ayer se presentó en la Libraría Couceiro la primera edición ilustrada de las aventuras estudiantiles de un grupo de jóvenes universitarios compostelanos de finales del XIX que inmortaliza una idea y una visión de la Compostela de tunos y modistillas, de señoritos y damiselas, y de una fonda que sigue en pie y que, después de haber sido convertida en museo y de una serie de peripecias, está cerrada por falta de recursos económicos.
La nueva edición de la novela de Pérez Lugín ve la luz de la mano de la editorial coruñesa Camiño do Faro, que dirige Lucindo-Javier Membiela, que tambien es el autor de una introdución en la que, como él mismo explicó ayer, «ofrece pistas sobre quien era en realidad Carmiña, con cinco posibles jóvenes». El editor aventura que pudo ser la hija de Emilia Pardo Bazán, Carmen Quiroga y Pardo Bazán.
La autora de las 120 ilustraciones en tonalidades grises son de la artista gallega afincada en Madrid Cristina Figueroa. Esta publicación es la primera, además, que aparece tras prescribir los derechos de autor de los descendientes de Pérez Lugín. Los 3.000 ejemplares de tirada, que se venden a 18 euros cada uno, están casi agotados, según el editor, que anunció que en un par de meses tendrá lista una versión «más grande» de la novela, con textos de varios autores como el sociólogo Amando de Miguel y el deán de la catedral, José María Díaz, con más de 400 ilustraciones, mapas y planos de Compostela.