Estrella Rico, una vecina de Sigüeiro que se encontraba practicando taichí en el centro sociocultural de esta localidad el pasado jueves por la mañana, tuvo que recibir asistencia médica tras sufrir un desmayo al final de la clase. Pero lo que en un principio se aventuraba como un buen susto y un incidente sin apenas trascendendia desembocó en una desagradable historia que afectó a sus familiares, al médico de cabecera de la enferma y a los servicios de emergencia del 061.
Mientras esta mujer, de avanzada edad y con un problema de sobrepeso confirmado posteriormente por su médico, Constantino Cuesta, permanecía inconsciente en el suelo de la clase de taichí, su marido acudió rápidamente al centro médico, que se encuentra a cincuenta metros de distancia del inmueble sociocultural. Una vez en el ambulatorio, entró directamente en la consulta de su médico y le pidió que acudiese al edificio sociocultural para atender a su mujer. El facultativo, que en ese momento estaba trabajando, le pidió a este familiar que solicitase ayuda y una camilla para trasladar a la paciente para revisar su estado.
Ante esta circunstancia, Concha Mirás, la hija de la enferma, tras comprobar que su madre no se recuperaba, prefirió llamar a los servicios de emergencia del 061 para solicitar atención médica.
Momentos después de que se produjese esta llamada, Constantino Cuesta, el mismo facultativo que en un primer momento planteó la posibilidad del traslado de su paciente, acudió personalmente a la sala del centro cultural para realizar un primer diagnóstico de su paciente.
La tardanza en la atención provocó las quejas de los vecinos que en ese momento se encontraban en el centro cultural, que denunciaron que el médico acudió con un bolígrafo como único equipo. Tras una primera revisión, estos mismos vecinos, una vez que la mujer recuperó el conocimiento, ayudaron a trasladar a su compañera de clase de gimnasia al centro sanitario en una silla de ruedas. Allí, tras una exploración básica, el médico que la atenció optó por enviarla en ambulancia al Hospital Clínico, centro en el que permaneció en observación hasta las ocho de la mañana de ayer, momento en el que recibió el alta.
Tensión vecinal
Constantino Cuesta rechazó en declaraciones a La Voz que se hubiese negado a atender a su paciente e insistió en que la mejor forma para revisar su estado de salud era que la mujer fuese traslada al centro sanitario y no al revés.
Frente a esta versión, la familia y todas las personas que vieron lo ocurrido, consideran que el estado de la enferma no permitía su traslado, máxime cuando el centro sanitario y el centro cultural están separados por el trayecto de una calle y una carretera del entramado urbano de Sigüeiro.
Concha Mirás explicó que, al entender que su madre no estaba en condiciones de ser trasladada al centro de salud, se limitó a solicitar asistencia sanitaria, no una ambulancia, vehículo que tras recibir el aviso y esperar a la revisión trasladó a la mujer al Hospital Clínico.