El alcalde sostiene que no hay margen temporal ya para esperar por un acuerdo entre el Aero Club y el Ministerio de Defensa. «O prazo rematou en xaneiro» y «queremos que se inicien xa as obras e que se completen». Para lo que sí habría margen es para que la sociedad compostelana pudiese seguir utilizando parte de las instalaciones de su campo de golf mientras se obra en la nueva terminal y se trata de cerrar un acuerdo con Defensa, aunque ello obligaría a Aena a hacer algunos ajustes en la ejecución del proyecto.
A Bugallo, que guarda reserva sobre la última propuesta municipal para propiciar un acuerdo en Bando, no le gustaría que finalmente el Aero Club acabase instalando su campo de golf en otro municipio, en el caso de que no se llegue a una solución con Defensa, pero sí dejó claro cuáles son los intereses estratégicos de la ciudad en el caso de que «haxa que elexir».
El espacio que ocupa el campo de golf no agota, sin embargo, la totalidad de la superficie que requiere la nueva terminal de Lavacolla. Casi 12 hectáreas (el 21% del global) son de propiedad privada y precisamente el Consejo de Ministros autorizó ayer la urgente ocupación de esos terrenos. La nueva terminal se ha concebido con capacidad para unos 3,5 millones de pasajeros al año y un edificio de aparcamientos para unas 4.000 plazas.