El Concello entiende que la ocupación del espacio público es legalizable y la petición ya está en trámite
26 oct 2007 . Actualizado a las 03:32 h.El problema de cota del edificio de la SGAE que ha llevado a la ocupación de parte de una acera de Salvadas para garantizar el acceso al edificio pudo haberse resuelto en el interior del inmueble, según asumió ayer la concejala del Casco Histórico, la nacionalista Socorro García, quien compareció ante el pleno para dar cuenta de la ocupación de ese espacio público a petición del Partido Popular. Pero esa solución interna sería solo con escaleras, con lo que no se garantizaría la accesibilidad en condiciones para las personas con problemas de movilidad, que tendrían que entrar por el lateral norte del inmueble y, a través del corredor interior, llegar a la planta superior para luego bajar al piso que conecta con Salvadas.
En base al criterio de asegurar el acceso en igualdad de condiciones para todos los posibles usuarios, tanto el Ayuntamiento como la promotora de la obra coincidieron en que la «única alternativa de solución ponderada» consistía en la rampa-escalera sobre la acera que construyó la SGAE, aunque también se ha tenido en cuenta que si bien la ocupación del espacio público que origina la rampa es de 14 metros cuadrados, el proyecto liberó 54 al retranquearse la alineación del edificio en 75 centímetro. Igualmente se valoró que la ampliación de la acera «unicamente elimina seis prazas de aparcamento» y que previsiblemente ya se verían afectadas en un futuro por la reurbanización prevista en esa calle.
Esos son los argumentos que ayer esgrimió la concejala para justificar la ocupación del espacio público y en los que la promotora basa también la petición (actualmente en trámite) de autorización para dicha rampa, que técnicamente Raxoi considera legalizable.
Las explicaciones sobre la solución final las ofreció García después de admitir que la promotora construyó la rampa sin previo aviso al Concello y que éste tuvo conocimiento de la situación en un momento en que la ejecución del edificio había alcanzado tal grado que cualquier modificación interior, como bajar el techo para ajustar la rasante al nivel de la acera, supondría rehacer la totalidad de la distribución interior y las instalaciones ya ejecutadas, «desbaratando as comunicacións do edificio» y dejando sin uso una de las plantas de sótano.