El metro: entre el enorme impacto visual y el recorrido subterráneo demasiado caro

La Voz

SANTIAGO

La implantación de un metro ligero no presenta sólo aristas financieras. La configuración de la ciudad sigue siendo el problema eterno de Santiago para los transportes alternativos, y el minimetro no es una excepción. En Perugia se ha salvado la situación elevando el tren a una plataforma aérea, sostenida con grandes pilastras Los usuarios viajarán a una altura de ocho metros.

El propio Bugallo trasladó el ejemplo a la rúa del Hórreo, y lo cierto es que nadie se imagina una línea aérea por ahí, con los viajeros husmeando en las ventanas del segundo piso. Ese impacto visual resulta inaceptable. Cabe una solución subterránea, pero entonces los guarismo económicos serán bastante más elevados. ¿Y por las calles, sin más? Sería sustraerles dos carriles a los coches, y el Concello no está por la labor. En otras ciudades el minimetro discurre por parques, en Santiago no es posible.