La sala compostelana de la Audiencia Provincial ha elevado de seis a quince meses de prisión la condena impuesta por el juzgado penal número 1 a un vecino de Santiago, que fue juzgado por un delito de malos tratos del que fue víctima una profesora del Instituto de Ensino Secundario de Pontepedriña.
La Audiencia, que resuelve así la apelación presentada por las partes, considera probado que J.M.N.D. es el autor de las numerosas pintadas humillantes y vejatorias que, a lo largo del año 2004, aparecieron en varios lugares de la ciudad y su entorno contra la profesora.
En el capítulo de hechos probados, el fallo recoge que J.M.N.D. mantuvo durante unos dos años una relación con la víctima y que, con motivo de la posterior ruptura, el acusado «con la finalidad de humillar a su ex pareja, de forma sistemática, realizó desde febrero hasta abril de 2004 pintadas en lugares públicas», en las que insultaba a la mujer y ponía incluso la dirección de ésta.
«Para incrementar, todavía más, la presión sobre la víctima -continúa la sentencia- el acusado realizó las pintada en su lugar de trabajo y en la urbanización donde vive, a fin de que tuvieran mayor repercusión, lo que sin duda consiguió llegando a ser los hechos noticia de prensa los días 14 y 18 de marzo de 2004».
El propio IES de Pontepedriña realizó un claustro extraordinario el 3 de marzo en el que figuraba como único orden del día «pintadas inxuriosas e reiteradas alusivas a unha profesora do centro».
Hasta casi una docena de pintadas figuran recogidas en autos, incluida la ocasión en la que el acusado, J.M.N.D., fue sorprendido cuando cometía una de estas acciones en un contenedor de basura y en el depósito de agua que se encuentra en las inmediaciones de la iglesia de Biduído.
La primera sentencia -la del juzgado penal 1- sólo consideraba probada la autoría de estas últimas pintadas, sin que quedase demostrado que también estaba detrás de todas las demás. Por ello, fue condenado a seis meses de cárcel por un delito de malos tratos y a indemnizar a la víctima con 1.000 euros por daños morales. Cuando fue sorprendido en Biduído, la presencia del acusado fue advertida por dos testigos que lo describieron físicamente y que incluso facilitaron la matrícula de su coche -con placas de Lugo-a la Guardia Civil. Debajo de su asiento se encontraron tres botes de pintura en espray.
Pero la Audiencia entiende que existen «indicios acreditados que permiten inferir que todas las pintadas mencionadas en el relato de hechos probados han sido realizadas por el acusado». La grafía y los mensajes coinciden en todos los casos.
La sala añade a la primera condena de seis meses otros nueve por haber quebrantado la orden de alejamiento que había sido dictada contra él. Contra esta sentencia no cabe recurso.