Según datos proporcionados por las oenegés de Santiago consultadas este verano han sido unas veinte personas de la comarca compostelana las que se han desplazado al extranjero por proyectos de cooperación. Cinco pertenecen al proyecto Vacaciones Solidarias, que ha enviado a América del Sur a cinco voluntarios.
En datos de la Coordinadora Galega de ONGs para o Desenvolvemento, son ya casi veinte las oenegés que tienen presencia en la comarca de Santiago, número que, según María Díaz Martínez, secretaria técnica de la coordinadora, «ha aumentado considerablemente en los últimos años no sólo en Santiago sino en toda Galicia».
Alberto García Cerviño, presidente de Solidariedade Internacional de Galicia, cuenta cómo el criterio para seleccionar a la gente que viajará es sencillo, «sólo se pide que sean mayores de edad y que pasen una entrevista personal en la que demuestren que son conscientes de a dónde van, que no se crean que van a salvar el mundo, sino a compartir sus vacaciones con gente que vive en condiciones difíciles», explica.
El perfil
García Cerviño explica que el perfil de los participantes en Vacaciones solidarias suele ser el de personas entre 25 y 35 años, de los que un 80% son mujeres. Así lo confirman también en la oenegé Mi Perú, que este año ha enviado a dos voluntarios de Santiago al extranjero. En la coordinadora gallega añaden que «la mayoría son personas licenciadas». Aunque lo fundamental, en eso coinciden todos, es que sean solidarios y tengan ganas de colaborar. Los destinos más solicitados son los de América del Sur, «puesto que es donde más proyectos de cooperación realizan las oenegés gallegas», explica Díaz Martínez. En el caso de Santiago se mantiene la tendencia.
El precio
Como explican los consultados, no todo el mundo puede permitirse el irse fuera, pues en los programas de vacaciones solidarias, son los propios participantes los que deben costearse los gastos de desplazamiento y manutención. Dependiendo del país elegido el precio varía, aunque suele fijarse entre los 1.000 y los 1.700 euros. Aún así, los programas están muy demandados. En el caso de Vacaciones Solidarias lanzan el programa a finales de abril. Los más adelantados que se inscriben en mayo es fácil que tengan plaza, pero aquellos que aguardan a junio es muy posible que se queden fuera del proyecto.
Antes de viajar, los participantes reciben cursos de formación en los que se les instruye en materia de cooperación internacional y, sobre todo, se les explica detalladamente lo que van a encontrar en sus destinos. Estas clases son impartidas por cooperantes y voluntarios que han participado en años anteriores.
A la pregunta clave -si la gente repetiría- todos contestan que sí, y coinciden también en destacar el cambio de mentalidad y de valores que los voluntarios manifiestan haber sufrido con la experiencia.