Tres pontevedresas representan a España en el Mundial. Van de cuartas
27 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Noelia Acuña aterrizó en el mundo de la gimnasia artística producto de la casualidad. Un día acudió a un campeonato en el que participaba su amiga, Sara García, y quedó fascinada.
«Me gustó tanto que ese mismo día le dije a mi madre que quería meterme en este deporte», relata Noelia. Tenía 10 años.
Noelia y Sara, ambas de 23 años, caminan juntas de la mano desde entonces. Después de competir al más alto nivel en gimnasia artística y gimnasia de trampolín, dieron el salto a la acrobática. A ellas se unió la benjamina del denominado Trío Sénior, Carolina Gómez, de 16 años.
La gimnasia acrobática está todavía en su infancia en España. Hace tan solo seis años que la disciplina se practica en este país. Sin embargo, en Pontevedra se puede decir que el deporte ha alcanzado su madurez.
Las tres gimnastas, Sara y Noelia, de Vilaboa, y Carolina, de Vigo, entrenan a diario desde hace años y lo hacen como equipo desde hace cuatro. Su progresión creció exponencialmente, y el trío pontevedrés compite ya al más alto nivel. Son cuartas en la Copa del Mundo, superadas solo por dos equipos de Rusia y uno de Bélgica. Sorprendieron a los expertos el año pasado cuando quedaron séptimas en el europeo y alcanzaron la élite. «Las rusas son las rusas y las belgas son las belgas», precisan las tres al unísono. «Pero nosotras estamos aquí, por encima de Estados Unidos, Bielorusia o Polonia», afirman. Sienten admiración por uno de los tríos rusos. «Son muy buenas y se merecen el título», destaca Sara.
No obstante, mientras el equipo español sufre para alcanzar los fondos necesarios que las permita competir a nivel internacional, sus rivales son profesionales. «Ellas solo se dedican a esto. Ganan dinero por competir y si alcanzan títulos, pues aún ganan más», señala Carolina, que comenzó en la gimnasia artística como actividad extraescolar a los 6 años.
La gimnasia acrobática es su modo de vida. Entrenan tres horas al día, seis días a la semana, aunque algunos sábados tienen sesión doble, igual que a lo largo de todo el verano. «Nos roba mucho tiempo», apuntan. Trabajan de la mano de Pablo Hinojar, entrenador del Ximnasia Pontevedra y desde este año seleccionador nacional.
Ahora, su destino es la final de la Copa del Mundo que se disputa el próximo mes en Italia, pero antes, les toca el europeo de Bulgaria. «Competir nos permite viajar», indican, mientras perfeccionan las pruebas de equilibro y dinámico.