El consejo pasa a tener siete miembros, con la entrada de Enrique Carro, José M. Fernández y Dopico Cabeiras
17 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Mauricio Rodríguez fue confirmado como presidente del Pontevedra con el 98,59% de los votos de los accionistas que acudieron a la junta extraordinaria que se celebró en la noche de ayer en el Pazo da Cultura.
Ese respaldo deja en residual la oposición de Conciencia Granate, que logró reunir unos 600 títulos de los aficionados contrarios a su gestión. Este colectivo repartió pasquines encabezados con un «No», de gran tamaño, «a la falta de transparencia en la gestión, a la pérdida de sentimiento granate, a renunciar a los valores de siempre de la entidad y a perder 70 años de historia». Fue la anécdota de la jornada.
El voto favorable de Evaristo Portela, que representa el 37% de las acciones de Nino Mirón, dejó patente que quedan aparcadas, por el momento, las diferencias del ex presidente con las formas empleadas hasta ahora por su sustituto a la hora de realizar determinadas gestiones.
Pero la entrada oficial de Mauricio Rodríguez en el consejo de administración no fue la única. El vicepresidente en funciones, José Manuel Fernández, que no tenía muy clara su continuidad en la cúpula de mando, lo seguirá acompañando en la misión de sacar al Pontevedra de la complicada situación económica en la que se encuentra.
Además, desde la noche de ayer también figuran en el escalafón Enrique Carro Casas, que al parecer vendió su empresa a Mauricio Rodríguez, y José Manuel Dopico Cabeiras. Continúan de la etapa anterior Evaristo Portela, Ricardo Tilve y Rafael Louzán.
La chispa que prendió el fuego
Hay que destacar que la junta discurría con más tranquilidad de la esperada hasta que el propio Tilve, ex mecenas del Teucro, le preguntó al presidente si tenía capital para aportar al Pontevedra. La respuesta de Rodríguez Boullosa fue rotunda: «No tengo dinero, y si lo tuviera tampoco lo pondría». La caja de los truenos estaba abierta, y el micrófono empezó a circular entre los presentes para criticar al presidente y realizarle nuevas cuestiones.
Mauricio y Evaristo Portela trataron de cerrar la polémica defendiendo que la figura presidencial está para gestionar la entidad, y recordaron que desde su llegada se había generado más de un millón de euros, con la ayuda de los políticos.
José Manuel Fernández se encargó de apagar definitivamente los ánimos. El vicepresidente pidió la palabra para defender a su compañero de fatigas haciendo ver a los presentes el tiempo que dedicaba a realizar gestiones para reconducir la dramática situación económica del Pontevedra.