Un repique que supo a gloria

J. B. LALÍN/LA VOZ.

PONTEVEDRA

La iglesia parroquial de Santa María de Petre en Abades luce de nuevo la campana recuperada tras su robo el pasado julio

01 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Con varios repiques pasadas las doce y diez de la mañana se anunciaba ayer a los vecinos de la parroquia silledense de Abades que la capilla del siglo XII lucía de nuevo una de las dos campanas sustraídas el pasado julio y recuperada hace unas semanas por la Guardia Civil. No faltó público dispuesto pese a la lluvia a seguir el proceso de ascensión de la pieza, datada en 1906 y de setenta kilos de peso, mediante una grúa hasta el campanario. Algunos lamentaban que no hubiese habido suerte con la «hermana» mayor, todavía en paradero desconocido y a la que buscarán sustituta dadas las escasas posibilidades de que no haya sido ya fundida para aprovechar el metal.

Entre los vecinos no faltaba el miedo a que de nuevo haya otro asalto al templo parroquial de Santa María de Petre. «Terían que poñer un cable e se a tocan de novo, que lles dera corrente», decía una de las mujeres presentes. Bajo paraguas siguieron todo el proceso de izado de la campana, con alguna que otra dificultad para que accediese milimétricamente por el hueco donde debía aposentarse, aunque apenas duró un cuarto de hora. Antes, se elaboró el yugo para sujetar la pieza de metal, tomando de modelo una de la Capela dos Desamparados.

El empeño de los vecinos Antonio Rodríguez y José Espiño, junto al párroco, Manuel Villar, permitió que fuese un día feliz en Abades en víspera de Todos los Santos. Ahora ya trabajan para conseguir que los feligreses de la parroquia silledense se rasquen el bolsillo pese a los tiempos de crisis y aporten cada uno su granito de arena para encargar la fundición de una nueva campana y que la vieja recupere a su hermana «rejuvenecida».