Dos empleados estafaron 18.000 euros a un empresario de Sanxenxo

J. Canosa SANXENXO/LA VOZ.

PONTEVEDRA

15 sep 2010 . Actualizado a las 10:22 h.

José Antonio Fernández Varela dirigía una pequeña empresa transportista allá por el año 2004 cuando decidió a contratar a dos nuevos conductores para llevar la mercancía a países de Europa como Alemania o Francia. A partir de ese momento, las facturas por los gastos en gasolina se multiplicaron. Los chóferes repostaban constantemente pero el camión consumía y consumía de tal manera que un viaje de 1.200 litros se tornaba en un gasto de cerca de 2.000. Por supuesto él corría con los gastos de todo.

Sospechó de fallos en la mecánica del motor que hubieran acrecentado el consumo. Fernández gastó cerca de 3.000 euros más en sustituir toda la inyección de uno de sus vehículos. «O consumo non era normal, decidín revisar o camión completamente», asegura mientras recuerda su historia. Sin embargo, no hubo forma, sus empleados seguían con su consumo feroz de carburante. «Ata 500 euros diarios nalgúns casos».

Un día descubrió que uno de sus empleados había repostado 1.700 litros de gasoil. «Cantidade imposible, xa que no camión só caben 1.200», así fue como el misterio empezó a resolverse. La gasolinera de Cepsa, sita en Becilla de Valderaduey, Palencia, había estado rellenando parcialmente el depósito de los camiones, sin embargo, hacía figurar en la factura el importe del tanque completo. Posteriormente, los transportistas y el empleado de la gasolinera se repartían el resto del dinero entre ellos.

«Nas facturas figuraba que poñeran 1.200 litros de gasoil pero o que en realidad facían era poñer 600 e repartirse os outros 600 entre eles», explica Fernández. De este modo, los estafadores pudieron apropiarse de cerca de 18.000 euros que hicieron que la empresa tuviera que cerrar. «As perdas eran inasumibles, non era posible seguir adiante», confiesa.

Grabaciones

Ni corto ni perezoso, para obtener pruebas de los intercambios fraudulentos en la gasolinera de Cepsa en Becilla de Valderaduey, Fernández se armó con su videocámara y se hizo pasar por uno de los estafadores.

«Fun a gasolinera e simplemente pedín diñeiro, automáticamente me responderon '¿Cuánto necesitas?'», así es como grabó la manera en la que sus empleados habían estado estafándole. Habrían robado, compinchados con la gasolinera, durante cerca de 6 meses.

Posteriormente, no dudó en acudir a la justicia y denunciar a sus ex empleados por estafa y apropiación indebida.

Proceso judicial

«Presentei toda a documentación e máis as gravacións», dice cuando se le pregunta sobre la denuncia. La instrucción se realiza en Palencia y hasta ahora no ha ofrecido visos de llegar a un resultado concluyente. Y van más de 5 años.

El dato más significativo es que las grabaciones citadas anteriormente -a las que ha tenido acceso La Voz- no fueron aceptadas como prueba cuando constituyen el eje principal de la acusación. «Non serven, porque se tomaron sen autorización xudicial», lamenta. En estas, se puede observar como un operario de Cepsa entrega un fajo de billetes al propio Fernández tras haber rellenado a medias el tanque del camión.

Actualmente, el operario de Cepsa está desempeñando su trabajo en la misma gasolinera de Becilla de Valderaduey. Lo mismo pasa con los dos camioneros implicados en la estafa. Estos continúan ejerciendo como transportistas en otras empresas.

Ante esta situación Fernández se siente «desprotexido». «Confiei na xustiza nos últimos anos, pero cando ves que o teu mundo está caindo, e os acusados están coma se nada, é entón cando deixas de confiar. Estou seguro de que o caso está a empodrecer nun arquivador perdido nun xulgado», concluye.