El abogado pontevedrés, que compite con Sabela Domínguez, considera indiferente que presida la entidad un hombre o una mujer. «Lo importante es la capacidad de gestión»
11 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Pertenece a dos familias de gran arraigo en Pontevedra. Los Suárez-Vence representan la rama del Derecho. Y los Olmedo, fundadores de los míticos almacenes de confección, la rama de la empresa. Él ha seguido las dos. Es abogado en ejercicio, su principal vocación. Y, además, es presidente de las empresas familiares del Grupo Olmedo, que ha diversificado sus actividades, sobre todo, en el sector inmobiliario, y actúa en Galicia y Castilla-León.
Jaime Olmedo Suárez-Vence estudió el bachillerato en León y la carrera de Derecho en Santiago. Esta casado desde hace 30 años con Ángeles Feijoo Montenegro, ourensana y «pontevedresa de adopción», y actual jefa Territorial de Sanidade. Tienen tres hijos, «que son nuestro mejor logro», afirma.
Comparte despacho en esta ciudad con otros tres juristas y colabora con el Colegio de Abogados, como coordinador del área de urbanismo, en la escuela de práctica jurídica Teucro Iuris, destinada a los licenciados en Derecho que pretenden ejercer la abogacía. «Aunque mi actividad como docente es mínima», aclara.
Jaime vivió hasta su juventud en el edificio de Olmedo que preside la plaza de Curros Enríquez, en plena zona monumental y muy cerca del Liceo. Es nieto e hijo de socios. «Y aspiro a ser socio de honor», apostilla.
«Siempre tuve mucha vinculación con la entidad. Vivíamos muy cerca y mis primeros tebeos los leí en la barbería de Lolo, que estaba en el sótano del Casino. Es uno de los recuerdos que tengo de niño. Otro es que nos imponían muchísimo los porteros, Florentino, Omil... Les teníamos un gran respeto. También recuerdo con mucho cariño los bailes de disfraces, sobre todo el de fachas, en un momento en que no existía el carnaval en la calle». Una tradición que las sociedades recreativas contribuyeron a mantener viva.
Jaime Olmedo dice que quiere darle al Casino, «lo que me dio a mí». «Por ejemplo, las vivencias de poder encontrarme con grandes amigos. Los estupendos ratos de la adolescencia y la juventud que pasé allí».
Recuerda el pavoroso incendió del edificio noble de Manuel Quiroga y recalca que la entidad le debe mucho a dos presidentes: «Ernesto Baltar, que fue el que lo reconstruyó, y Fernández Arruty, que completó el amueblamiento de esta sede e hizo una remodelación completa del parque de verano, la piscina, el pabellón...».
Su prioridad, si llega a la presidencia, «es conservar las magníficas instalaciones, que a mi juicio -señala- están descuidadas o son manifiestamente mejorables». Cree que la actual directiva hizo cosas buenas, como la nueva rampa del parque de A Caeira, pero también cometió errores, como la polémica tala de árboles, en la que evita incidir.
Su lema es Otro estilo, que traduce en las actitudes, las formas y la manera de gestionar. «La sociedad será lo que los socios quieran. No basta con los directivos. Es necesaria la participación de todos y pretendemos que los socios colaboren a través de comisiones de apoyo». Esa tarea incluye fomentar la implicación de los jóvenes. «Viven poco la entidad y me gustaría que el Casino vuelva a ser para ellos un punto de encuentro con los amigos y una alternativa de ocio».
Otro estilo
Su programa está en la web www.jaimeolmedo.es y entre sus objetivos está completar la administración telemática, un organigrama más participativo, más transparencia en la publicación de las cuentas, la reforma estatutaria, recuperar los viajes organizados y fomentar la actividad cultural y deportiva.
Advierte que las obras nuevas «dependerán de la económica de la entidad». Y apuesta, sobre todo, por «poner en valor la sede social de Manuel Quiroga con una nueva distribución para agrupar las actividades afines y según las edades de los socios: Biblioteca para estudio insonorizada en la última planta y la secretaria en la planta baja o mantenerla en su ubicación actual si se pudiera acceder en ascensor. Potenciar la cafetería como tapería, la ludoteca para niños y la sala de juegos para mayores. «Tenemos en estudio la reforma de la planta tercera aumentando el vuelo para convertir los dos corredores laterales en salas independientes y multiusos», comenta.
Quiere fomentar la actividad cultural porque es uno de los fines de la entidad para proyectarse más a la ciudad y propone crear el Club Literario, el Club del Arte y la Cátedra Liceo Casino.
Olmedo compite con Sabela Domínguez por la presidencia. «Es igual presidente o presidenta-señala-. Los dos queremos lo mejor para el Casino y lo determinante es la capacidad de gestión, el programa y el equipo». Eso sí, cree necesario equipar en derechos y obligaciones a hombres y mujeres. Explica que Sabela puede aspirar a la presidencia porque es socia titular de número. «Lo deseable es que la esposa o esposo del socio o socia titular pueda votar o ser votado para directivo y prever también su situación para el caso de separación. Para ello hay que reformar los estatutos».
«Ahora mismo -sigue explicando- es preciso que el socio de número ceda a su cónyuge la titularidad para que este pueda votar o ser directivo. Creemos que eso es innecesario. El socio puede ser la unidad familiar, de forma que pueda ser representada indistintamente por cualquiera de los cónyuges sin necesidad de previo consentimiento y que ambos sean responsables solidarios del pago de las cuotas».