Los padres de más de 400 niños de la ciudad pasan hoy el testigo a los profesores para que controlen que no queda ni una espina en el plato. La apertura del curso escolar deja en septiembre las primeras cifras provisionales de solicitudes para el comedor. «Son los primeros datos pero generalmente se multiplican en octubre cuando empiezan las actividades extraescolares», señala María José Rodríguez, presidenta de la Federación de Asociacións de Pais e Nais de Alumnos (FANPA).
De los 24 colegios públicos de la ciudad, 15 de ellos guardan espacio para los comedores, en los que el año pasado se sentaron diariamente alrededor de 900 alumnos. Con este dato sobre la mesa es evidente que el arranque de las actividades en el horario de tarde multiplicarán por dos la necesidad de los padres de pagar el comedor escolar. Además, Rodríguez recuerda que durante este mes los niños más pequeños se someten a un proceso de adaptación que los excluye del uso de este servicio.
El inicio del curso supone un desembolso para las familias de entre 313 euros y 1.500 por niño, del que cerca de 70 son solo por compartir mesa y mantel con los compañeros de clase en un colegio público. Si los padres optan por un centro concertado, los padres tendrán que pagar 115 euros, que se convierten en 145 si es un colegio privado.
Plan Madruga
Las subvenciones del Concello cubren 1.200 plazas del comedor de los quince centros y cerca de 400 del Plan Madruga. Por el momento, solo se han cubierto 285 solicitudes para que los más pequeños se sienten en las aulas a las 7.30 horas y permita a a sus padres conciliar la vida laboral con la familiar. María José Rodríguez prevé igualmente que la demanda para madrugar se duplique con la normalidad que trae consigo el mes de octubre.
Los alumnos de Infantil y Primaria son los primeros en sacar el polvo que se acumuló durante el verano en los 24 colegios de la ciudad, de los que tres -San Martiño, Froebel y Vidal Portela- todavía están ultimando las obras. El siguiente turno será para los estudiantes de ESO y Bachillerato, que tendrán que esperar hasta el próximo 17 de septiembre para reencontrarse con sus compañeros y con la polémica del plurilingüismo en tres de sus asignaturas