La actual vicepresidenta aspira a convertirse el próximo 28 de septiembre en la primera mujer que dirige la entidad recreativa en sus 155 años de historia
04 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Sabela Domínguez nació en diciembre de 1957 en el antiguo Sanatorio Domínguez, fundado por su padre en 1949 y reconvertido por sus hermanos en uno de los hospitales más punteros de Galicia a nivel privado.
Es viuda y madre de tres hijos, Pertenece a una saga familiar de profesionales de la medicina que va ya por la tercera generación. Sin embargo, ella no siguió ese camino. «A mi me gustaba, pero mi padre consideraba que era una profesión muy dura en ese momento y me animó a hacer Farmacia. Empecé los estudios y cuando conocí al que fue mi marido y me casé, dejé la Universidad, algo de lo que estoy muy arrepentida porque pienso que toda mujer tiene que tener su carrera y trabajar. Pero bueno... son decisiones que se toman». Dos de sus hijos sí que siguieron la tradición familiar y pronto se incorporarán al hospital.
El patriarca, Miguel Domínguez Rodríguez, fue presidente del Colegio Médico de Pontevedra y de la Sociedad de Cirugía de Galicia, presidente del Pontevedra Club de Fútbol, socio fundador del Club de Tenis de Pontevedra y del Náutico de Sanxenxo, entre otras muchas actividades. «Tanto en la rama sanitaria como deportiva, mi padre estuvo muy vinculado a todas las sociedades y entidades pontevedresas, en las que participó muy activamente. Y a nosotros nos inculcó que teníamos que implicarnos si queríamos que algo funcionara».
De su madre, Carmen Vaz, dice que también fue siempre una persona muy activa y participativa. Fue un gran puntal en la intendencia del hospital familiar durante mucho tiempo. «Ayudó muchísimo a mi padre en todo lo que hacía, en el sanatorio, en la calle, en casa..». Sabela todavía recuerda los campeonatos de tenis abiertos que los Domínguez organizaban en su finca de Areas, «en los que todos ayudábamos».
Su hermano Miguel siguió la estela del padre no solo en la medicina, fue también presidente del Pontevedra Club de Fútbol y, además, participó en política como concejal del Ayuntamiento de Pontevedra, vicepresidente de la Diputación y diputado del Parlamento de Galicia.
«A mí siempre me gustó el deporte, soy aficionada al fútbol y practiqué el tenis. En cuanto a la política, no me disgusta, pero nunca me tentaron», comenta sobre esas otras facetas familiares.
Perteneciendo a una familia tan involucrada en la vida de la ciudad, no es extraño que Sabela Domínguez haya asumido el reto de ser la primera mujer que aspira a la presidencia del Liceo Casino de Pontevedra en 155 años de historia de la entidad. Reconoce que es un hecho significativo, pero a la vez lo ve como algo normal y natural. «Las mujeres están en todos ámbitos sociales, económicos y políticos y en la actual directiva del Casino ya hay dos mujeres vicepresidentas, Dolores Vela y yo. Fue una de las grandes innovaciones que introdujo el presidente saliente, Eduardo Barros, hace cuatro años: la incorporación de gente joven y de mujeres para dirigir una entidad que necesitaba adaptarse a los nuevos tiempos».
Sabela vivió el Casino desde niña. «Pasé aquí mi noviazgo con Manolo y nuestros hijos, como nosotros, disfrutan de las instalaciones y vienen a los bailes». Ya viuda, el Bridge la vinculó aún más al Liceo, donde se celebra desde hace catorce años un torneo que ya es un clásico en la programación de la entidad. Es arbitro autonómico en los campeonatos de este juego de naipes y aspira a serlo también a nivel nacional. Es una actividad remunerada y en octubre viajará a Valladolid para organizar un torneo en aquella ciudad.
Tradiciones
Se define a sí misma como una mujer tradicionalista a la vez que moderna y abierta a los cambios. «La modernidad no está reñida con la tradición, en absoluto», dice. Y no duda en poner como ejemplo las puestas de largo del baile de la Peregrina. «Las chichas se presentan porque les parece una tradición bonita, y después van a la Universidad, hacen sus carreras y se convierten en empresarias, abogadas, farmacéuticas.... Son mujeres emprendedoras y modernas, sin complejos».
Sabela asegura que el Casino «no es una sociedad machista ni elitista». Considera que esos son tópicos trasnochados. Actualmente tiene 2.500 socios de número y el 27% son mujeres frente al 73% de hombres. Según explica, «esto se debe a que cuando se casan dos socios normalmente se pone el marido de titular por decisión de la propia pareja, pero la titular también puede ser perfectamente la esposa. Ese derecho de hombres y mujeres está equiparado en los estatutos». Aclara también que cualquier persona puede entrar a formar parte del Liceo con el aval de dos socios y sin ningún veto.
Su lema «es seguir avanzando» en la modernización de la sociedad sin que pierda sus señas de identidad. «El Casino tiene una tradición y una historia que hay que mantener sin dejar de avanzar con los nuevos tiempos y renovando y ampliando servicios e instalaciones». En ese sentido, ensalza la labor realizada por Barros en los últimos cuatro años y, si accede a la presidencia, su proyecto será continuista. Entre sus objetivos está seguir abriendo el Casino a la ciudad, conseguir que los niños sientan la sociedad como suya desde muy pequeños y dar participación a los jóvenes creando un comité para que hagan sus propuestas, igual que existe una comisión de socios de honor veteranos a los que da mucho valor.