El negocio hotelero ubicado en el litoral de Raxó tiene un exceso de edificabilidad de 500 metros cuadrados
16 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La piqueta se acerca cada vez más al hotel Gran Proa de Poio, ubicado en el litoral de Raxó. El Concello adjudicó a la empresa coruñesa Construcciones Riotorto la demolición parcial del edificio para cumplir una sentencia firme del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) que data de la década de los 90.
El alto órgano judicial gallego ordenó derribar la quinta planta y la cubierta del negocio hotelero, así como proceder a la cubrición temporal del cuarto piso. La ejecución del proyecto de derribo parcial supondrá una inversión de más de 87.000 euros, aunque el presupuesto de licitación ascendió a 134.000 euros. La adjudicación provisional fue firmada por el alcalde de Poio, Luciano Sobral, el día 3 del presente mes. El Ayuntamiento sacó a concurso la obra en abril.
El hotel de Raxó dispone de una superficie de 1.969 metros cuadrados, distribuidos en la planta baja y cinco plantas de piso. El exceso de edificabilidad es de aproximadamente 500 metros cuadrados, es decir, una cuarta parte de la superficie total del negocio.
La memoria de demolición parcial del hotel recoge que una vez acometido el proyecto, el negocio estará compuesto por cuatro plantas para uso hotelero. La adjudicataria del proyecto cuenta con experiencia en demoliciones de estructuras, puesto que, por ejemplo, derribó el polideportivo de Arteixo y acometió la demolición de dos plantas de un inmueble en Sada, ambos municipios de la provincia de A Coruña.
La historia del hotel Gran Proa se asemeja a la del edificio Boavista del municipio vecino de Sanxenxo. El inmueble ubicado a la entrada de Baltar, en Portonovo, sobrevivió también años en la ilegalidad, mientras sus propietarios frenaban ordenes judiciales de derribo parcial con un carrusel de recursos, situación que recogió uno de los autos del TSXG. Sin embargo, la piqueta llegó finalmente al edificio cuyos dueños alquilaban habitaciones, tanto con contratos para la época estival o para todo el año.
Al igual que el Boavista, los problemas jurídicos del hotel Gran Proa comenzaron en los 90, y al parecer, están también apunto de resolverse definitivamente este año. La espada de Damocles volverá a caer.