La Banda de Música de Salcedo no descarta abandonar la plaza de toros harta de los insultos
PONTEVEDRA
La edición de este año de la feria taurina ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de la Banda de Música de Salcedo ante los continuos insultos que recibe por parte de determinados aficionados. La agrupación no descarta, incluso, abandonar el coso de San Roque.
En este punto, su presidente, Pablo Fernández López, dejó claro ayer que «somos una banda popular y no tenemos porque aguantar ciertas actitudes hacia nosotros. Lo que queremos es hacer música para la gente y pasarlo bien. No somos profesionales y no estamos dispuestos a aguantar esta situación».
En cuanto al posible abandono de la plaza, respondió con un «bueno. Estamos valorando varias cosas y no sé... Hablaremos con la gerencia de la plaza y a ver qué nos dicen».
En cuanto al problema en sí, manifestó que «alguna gente, cuando va a la plaza, llega un momento en que está un poco bebida (...) y nos insultan, nos piden música insultándonos. E, incluso, al salir hay quien nos dice que tocamos muy poco y no entienden cuándo hay que tocar».
Un premio a la lidia
En este punto, Pablo Fernández explicó que la intervención de los músicos tiene que ser un premio a la labor de los toreros, «a la buena lidia del toro. No hay que tocar para amenizar la fiesta», para lo cual «ya está la charanga».
De este modo, en Pontevedra, la banda ameniza el paseíllo, mientras que cada toro tiene seleccionado un pasodoble -para el quinto, por ejemplo, suena Luna de España, por elección expresa del propio Pablo Fernández-. Asimismo, si el espada coloca banderillas se toca, pero cuando empiezan la lidia «hay que dejar que el matador dé dos o tres grupos de pases para ver si el toro es bueno, si está toreando bien... Aquí ya empieza el problema. La gente quiere que toquemos nada más empezar el torero y no es así».
A modo de curiosidad, la Banda de Salcedo nunca interpretará Paquito, el chocolatero. No es que lo hayan olvidado, «es que lo tenemos prohibido. Nosotros disfrutamos cuando la gente disfruta, pero, desde mi punto de vista con buen criterio, no lo tocamos porque la plaza se integra demasiado y desconcentra al torero».