Poio estrenó fiesta, y con la celebración, se suma así a los municipios gallegos que buscan en la Historia un motivo para desarrollar actividades lúdicas y gastronómicas. Combarro acogió ayer el día grande del festejo que reivindica el Colón pontevedrés. Parte de la programación incluyó un coloquio sobre O Colón de Poio, con participación de figuras relevantes na investigación e difusión da teoría do Colón galego. En realidad, lo menos importante era si el descubridor tenía sus raíces en Poio. Ayer se trataba de divertirse a toda costa. A la Feira Franca de Pontevedra le salió un competidor, aunque no se disputan a los invitados al celebrarse en fechas distintas.
Los organizadores calculan que en la primera celebración del Día de Colón pasaron unas 20.000 personas, superando las expectativas más optimistas. Solo el sábado, aterrizaron en la plaza de A Chouza de Combarro 18 autobuses, la mayoría procedentes de las comunidades de Asturias y Madrid. «Es un éxito rotundo. Estamos todos muy contentos», señaló a última hora de la tarde de ayer Ángel Moldes, presidente de la Asociación de Comerciantes de Poio, uno de los colectivos que puso en marcha el festejo, que hizo que Poio montara en la máquina del tiempo y viajara a los siglos XV y XVI.
Vecinos y comerciantes se tomaron en serio su papel y se vistieron de época. Además, los locales comerciales se decoraron con telas y objetos que simulan la Edad Media. Los políticos locales también se enfundaron trajes característicos, entre ellos, el alcalde, Luciano Sobral, y Javier Domínguez, edil de la oposición.
Tampoco faltó el tradicional mercado artesanal, con puestos de venta de productos hechos a mano y de gran calidad. A lo largo de todo el día, Combarro fue el escenario de pasacalles, obras de teatro, duelos de caballeros, competiciones de embarcaciones y conciertos.
La carballeira de la parroquia de Troáns, en Cuntis, fue el escenario ayer de la segunda Feira do Dezaoito, una iniciativa que el Concello recuperó en el 2009. Esta cita, junto con la de la Madalena de Meira, es una de las más antiguas que se celebraron en el municipio. La comida organizada por la Peña Agro-xabarín de Cuntis reunió a unas cuatrocientas personas y fue mucho el público que se acercó a la carballeira, especialmente por la tarde, para visitar los puestos de exposición y venta de productos ecológicos y tradicionales. Entre la oferta, miel, mermeladas, dulces, conservas, artesanía, quesos, bordados o productos de huerta. Uno de los aspectos que se potenció este año fueron los juegos populares, con mucho tirón entre pequeños y mayores. Tampoco faltó la animación y la música. En el recinto también se pudo ver la exposición Artes antigas de caza: o encanto do prohibido, de José Luis Castro Fontenla. La concejala de Cultura, Belén Pazos, comentó que lo que se busca con esta feria es descentralizar la actividad cultural, turística y de ocio de Cuntis y potenciar el sector artesano y agroalimentario de Galicia.