La Mancomunidad felicita a la Guardia Civil por la redada antidroga de O Vao
La Mancomunidad de Vecinos de Caritel, en Ponte Caldelas, rompió ayer un silencio de meses para anunciar que el próximo mes de junio retomará las movilizaciones si antes las Administraciones públicas no resuelven los «realojos ilegales» en este lugar. El colectivo que preside Javier Sánchez dio un ultimátum a la Xunta, a los Ayuntamientos de Poio y de Ponte Caldelas y a la Fundación Secretariado Gitano para que establezcan un «calendario concreto» para solucionar definitivamente este conflicto.
Además de movilizaciones, los vecinos anunciaron «actuaciones de diversa naturaleza» para hacerse oír y que no se olvide su problemática. La Mancomunidad también quiso felicitar a la Guardia Civil por la redada antidroga realizada en el poblado gitano de O Vao, en Poio, el pasado lunes. Una operación que calificaron de «episodio protagonizado por varios de los gitanos de O Vao que fueron realojados en Monte Porreiro a las bravas por el señor Sobral -alcalde de Poio-». «La Guardia Civil los ha pillado con las manos en la droga y con un arsenal armamentístico», afirmaron en un comunicado firmado por el presidente y el portavoz de la Mancomunidad, Carlos Nicolau.
Los vecinos de Caritel expresaron su satisfacción porque «una y otra vez los hechos dan la razón» a esta aldea de Ponte Caldelas. En este sentido, enumeraron varias actuaciones. La primera fue la marcha atrás en los realojos de Monte Porreiro, en Pontevedra.
Otra buena noticia para la Mancomunidad se producía el 21 de abril del 2009, cuando la Justicia tumbó el realojo de las dos familias gitanas en Caritel. La sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Pontevedra anuló los contratos de alquiler de la casa realizados por el Concello de Poio. Un fallo, que para los vecinos, «puso las cosas claras en el fondo del asunto», ordenando al regidor que «su politiquilla social debe hacerla en su feudo». Las críticas se centraron en Luciano Sobral: «Tenga un mínimo de decencia y, de no resolver el problema creado, al menos no lo agrave, o dimita».
Los vecinos recordaron otro fallo favorable, conocido el pasado 22 de agosto, cuando el juzgado condenó a un gitano realojado en Caritel por lesionar y amenazar a un vecino.
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