La plantilla denuncia que Trèves recurre a contratos por ETT para evitar recolocar a los despedidos

PONTEVEDRA

La plantilla de Trèves ve como el compromiso de recolocación suscrito con la empresa como mal menor tras el expediente de regulación de empleo (ERE) que dejó en la calle a 166 trabajadores se está quedando en papel mojado. Ayer, un grupo de trabajadoras convocadas por el sindicato UGT trasladaron a la organización que la firma auxiliar del automóvil está recurriendo a subterfugios para esquivar la cláusula pactada durante el ERE.

El apartado firmado entre empresa y empleados estipula que Trèves recurriría a la gente despedida en su planta de Salcedo si precisaba hacer nuevas contrataciones en la de O Campiño. Juan Ramón Vidal, secretario comarcal de UGT, explica que la empresa apenas ha contratado a seis o siete de las 166 empleadas despedidas, y que lo ha hecho saltándose los principios de igualdad de oportunidades pactados en el ERE. «As contratacíons fanse polo método dixital», dice, en referencia a la elección a dedo que permite una contratación a través de una empresa de trabajo temporal (ETT).

El método será denunciado el próximo lunes ante la Xunta. Los sindicatos están convocados a una comisión de control y seguimiento de la aplicación de ERE y reclamarán que se cumplan las cláusulas por parte de la empresa. Pero tampoco la propia Xunta se libra de la fiscalización de su acción por parte de los representantes de los trabajadores.

El Gobierno gallego también firmó una cláusula. En ella asume el compromiso de que los afectados por el ERE de Trèves tendrán prioridad en las contrataciones de empresas del sector del automóvil que se beneficien de alguna ayuda autonómica a la creación de empleo. Ninguna de las 166 empleadas ha sido recolocada de momento. Así que UGT reclamará el lunes la relación de las empresas sujetas a subvenciones de este tipo y el número de contrataciones que han hecho.

«Non podemos aceptar como argumento que non estean cualificadas, porque a propia Xunta ten cursos formativos para reconducir as habilidades laborais desta xente e tampouco as chamaron», se queja Juan Ramón Vidal. UGT ha visto también como sus presagios se han cumplido. Las trabajadoras contratadas por ETT están realizando las mismas laboras que hacían antes: las de control de calidad de las fundas de asinto. Solo que ahora, las que revisan no están hechas en Pontevedra, sino que tiene la etiqueta de made in Tanger.