La conserje del IES Chan do Monte, en Marín, se encontró ayer por la mañana con la planta baja del centro totalmente cubierta de agua. Al parecer, durante la noche una o más personas entraron en el recinto escolar e intentaron anegar el bajo del instituto colocando una manguera por una ventana y dejando salir el agua a presión. Las aulas, ubicadas en la primera planta, no resultaron afectadas por el incidente, aunque el personal del centro sí se vio obligado a retirar, con la ayuda de escobas y cubos, una buena cantidad de agua que ocupaba pasillos, oficinas y la cafetería.
El jefe de estudios del Chan do Monte, Xosé María Portela, explicó que este incidente se podía atribuir a la actuación de «gamberros». También resaltó que el daño causado fue pequeño.
Todo parece indicar que los autores de la gamberrada conocían el centro educativo. Entraron de noche a uno de los patios interiores, donde cogieron una manguera para regar el jardín y la enchufaron a uno de los grifos.
A continuación, rompieron parte de la tubería del tiro de la cocina de la casa del conserje, por donde intentaron introducir la manguera. Causaron suficiente daño en la cocina como para que el agua inundase parte de la cocina y de las habitaciones, aprovechando que la conserje durmió en Marín ese día.
El agua no se estancó
Sin embargo, como el agua venía de vuelta hacia el patio, porque el tubo no era lo suficientemente ancho para soportar la presión, Portela añadió que los vándalos abrieron una ventana de láminas abatibles que da a la cocina de la cafetería del instituto. Aquí pudieron meter la manguera hasta dos metros dentro del almacén y la dejaron allí con toda la presión de agua que pudieron.
El resultado, según indicó el jefe de estudios del Chan do Monte, fue que se llenó de agua todo el suelo, pero que como el centro está en una ladera, la inclinación del edificio no permitió que el agua pudiese acumularse. «A auga só alcanzou uns milímetros e non atopamos auga estancada en ningunha parte do centro», precisó al señalar que «saíu por debaixo das portas».
Portela manifestó la dificultad de poder controlar este tipo de acciones por parte los gamberros. «Nos temos reixas antipersoas no centro, pero claro, non tempos ventás antimangueiras», sentenció con ironía.