Los Garat llevan en las venas la carrera marítima desde hace varias generaciones, ocupando diferentes puestos en la Armada española
La visita del capitán de navío Juan Garat a la Escuela Naval Militar fue como una reunión familiar. El oficial acudió a Marín para ofrecer una charla sobre la operación Atalanta contra la piratería en Somalia a los alumnos de varios países dentro del primer Erasmus militar. Y entre los asistentes se encontraban uno de sus hijos, Jaime, y cuatro de sus sobrinos.
Todos ellos estudian en diferentes cursos de la institución castrense, preparándose para en el futuro seguir la estela del marino ferrolano e integrarse en la cadena de mando de la Armada española.
En el reencuentro en Marín faltaba aún un hijo del comandante de Atalanta, Juan, embarcado en el Castilla, en el marco de la operación humanitaria de auxilio a las víctimas del terremoto de Haití. Otros dos yernos suyos también son marinos.
Juan Garat hace gala de su condición de ferrolano, ciudad donde nació y su familia es muy conocida. Ahora se encuentra destinado en el departamento de personal de la Armada, alejado del mar, al que aspira volver algún día. «Echo muchísimo de menos el mar. Mi despacho lo tengo lleno de fotos de barcos», explica. Se siente marino por vocación. «Vi disfrutar a mi padre y decidí seguir sus pasos», señala. Su hijo Jaime tomó nota y también apeló al ejemplo de su padre, su estilo de vida y los valores en que lo habían educado para seguir la estela del comandante de Atalanta. «La vocación la llevo desde pequeño y siempre me gustó el mar», recalcó Jaime.
El impacto de «Atalanta»
Este joven aspirante a oficial de la Armada nunca se planteó otra profesión. Conoce las principales bases navales españolas a la perfección. No en vano ha vivido, por causa de los destinos de su padre, en Ferrol, Cádiz y Cartagena. «Me gusta mucho navegar, el ambiente y las ciudades costeras -subraya-. He tenido muchas ocasiones de abrir los ojos y estar en muchos sitios».
Su padre no oculta su orgullo por ver a su hijo vestido de uniforme. Su presencia en el ciclo de charlas del Erasmus militar le ofreció una oportunidad de volver a Marín, donde se formó como oficial.
Recuerdos «imborrables»
«Yo he disfrutado mucho en mi carrera y espero que mis hijos y mis sobrinos también», sostiene Juan Garat, quien subraya que al evocar su estancia en la Escuela Naval «precisamente me trae recuerdos imborrables y no creo que fuese consciente de lo bien que lo pasé hasta que volví aquí».
Desde que dejó el centro castrense, Juan Garat ha desempeñado numerosos cargos y comandado numerosos buques. En toda su carrera, destaca principalmente el mando de la operación Atalanta, entre el 6 de abril y el 13 de agosto del 2009.
Los destinos más exigentes fueron los de mando en operaciones como esta, pero de la campaña contra la piratería, Juan Garat puntualizó la gran responsabilidad de dirigir una fuerza naval multinacional y con más de 2.500 personas bajo sus órdenes en un escenario tan complejo como el Índico.
Su hijo Jaime aspira algún día a ocupar también un cargo de responsabilidad en la flota. Ingresó en la Escuela Naval en septiembre del pasado año y califica su etapa en la institución militar como «una experiencia muy buena».
No es como se lo imaginaba. Desde su punto de vista es «mucho mejor» y se ,muestra «sorprendido» por lo que cree que le aportará la Escuela como persona y como profesional. «La Armada es como una familia», concluye Jaime.
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