Con las negociaciones en Madrid del pacto político anticrisis en plena ebullición, y con la firme decisión del Gobierno central de aumentar los impuestos para intentar contener el elevado déficit que está disparando la deuda pública, la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP) ha dado a conocer su última encuesta de coyuntura que tiñe de negro el panorama empresarial de la provincia.
Según la patronal pontevedresa, «la economía continúa sufriendo con dureza las consecuencias de la crisis». Datos en la mano no le faltan: desde diciembre de 2007 han desaparecido, según la Seguridad Social, nada menos que 2.273 empresas en esta provincia, una cifra que supone más de la mitad del total de las que echaron el cierre en toda la comunidad.
El número de afiliados a la Seguridad Social ha retrocedido a niveles de marzo del 2006, con 684 expedientes de regulación de empleo (ERE) hasta el pasado 31 de diciembre, que han afectado, siempre según la CEP, a 13.000 trabajadores en números redondos, de la automoción y de la construcción, principalmente.
El rayo de sol lo pone «la incipiente recuperación de las exportaciones a los mercados tradicionales y la caída de las importaciones por la contracción de la demanda interna», apunta la CEP, que considera que ambas circunstancias han permitido un mejor comportamiento del sector exterior en el tercer trimestre del 2009.
La patronal provincial también detecta en su último informe un ligero repunte durante los seis últimos meses del pasado ejercicio de la capacidad productiva, que se sitúa en el 68,97%, lejos aún, no obstante, del 72,95% de hace un año. «Pontevedra se mantiene por debajo de las medias española y gallega que, según el Ministerio de Economía y Hacienda, están en el 69,9% y en el 72,1%, respectivamente». Este ligero repunte de la productividad, sin embargo, es ajeno al naval y al sector comercial que aún sufren caídas respecto a períodos anteriores. En el caso concreto del comercio, cae hasta 18 puntos con respecto al mismo período del pasado año.