Original y convincente actuación del Ballet de Milano

Leopoldo Centeno

PONTEVEDRA

Lo hemos dicho en más de una ocasión: Junto con la ópera, el ballet es uno de los espectáculos más completos que puedan ofrecerse sobre un escenario, dado que en el mismo intervienen diversas facetas artísticas. Así ha quedado de manifiesto en el Centro Social Caixanova de nuestra ciudad con la representación del ballet Romeo y Julieta, con música de Tchaikovsky, ofrecido por el Ballet de Milano: Una compañía integrada por jóvenes valores, dotados de extraordinarias condiciones para la danza (físicas, técnicas, expresivas), bajo la dirección general de Carlo Pesta, cuyo nombre no figuraba en el programa.

Romeo y Julieta es un espectáculo al que había que acudir sin juicios previos en cuanto a lo que pueda presentar un ballet clásico, sin centrarse en una determinada opinión conceptual.

Respetando el esquema argumental, la representación ha tenido visos de clara originalidad balletística, pudiendo catalogarse como un ballet neoclásico; es decir: ni puramente clásico ni abiertamente modernista.

Escenografía funcional

Ofreció una visión entre la obra shakesperiana y una sofisticada coreografía de un West Side Story, con un enfoque enmarcado en un concepto de blanco y negro (vestuario y decoración), significativo del bien y del mal, del amor y el odio, de la vida y la muerte; con las ideas claras para expresar la dualidad de este simbolismo. Escenografía funcional. Sin decorados, jugando solamente con la luz y los dos telones de tul de forma imperial; empleando singulares focos cenitales y laterales para dar luz y encuadre especial, predominando el color blanco sin bien cambiando de acuerdo con la escena. Proyección sobre telones y fondo con rayos luminosos formando hojas y nubes, para abrir y cerrar cuadro y para transportar al espectador en el tiempo.

Salvo al principio de la representación donde por espacio de 17 minutos se interpretó y bailó la Obertura-Fantasía de Romeo y Julieta de Tchaikovsky, la música de este ballet tiene una característica especial, dado que se trata de un trabajo de investigación musical en Moscú durante más de un año para efectuar una recopilación y producir una partitura que, sin dejar de ser música de Tchaikovsky, resultó novedosa por el ensamble de sus diversos pasajes musicales.

La obra trata de la rivalidad entre dos familias veronesas, los Montesco y los Capuletto, y los amores de dos de sus miembros que terminan de forma trágica. La historia es sobradamente conocida, por ello la representación de este ballet empieza por el final, sin que descubran ningún misterio de la misma.

Cámara mortuoria

En la cámara mortuoria de Julieta aparece el desesperado Romeo y danza con el inerte cuerpo de su amada, la cual había ingerido una bebida que le había facilitado Fray Lorenzo, amigo de ambos, produciéndole una especie de catalepsia. Romeo al creerla muerta toma un veneno y muere.

Julieta despierta de su estado cataléptico y al ver a su amado muerto se clava un puñal en el pecho y muere a su lado.

Luego, con los efectos de luz cambia la escena y ya discurre desde el momento en el que se conocen en un baile de carnaval en la calle, quedando profundamente enamorados ambos jóvenes.

Diversos pas de deux entre amigos de la pareja y, sobre todo, de Romeo y Julieta, unos de gran elegancia, otros acrobáticos, románticos o de desafío; solos, principalmente a cargo de cada uno de los novios y grupos de hasta ocho parejas conforman una espléndida coreografía creada por Giorgio Madia, donde impera la distinción y el buen gusto.

El ballet concluye con el encuentro de Romeo y Julieta en el mas allá, ambos vestidos de blanco, con telones y luces, asimismo, de un deslumbrante blanco, para reeditar la escena de la muerte de ambos, con un esplendoroso nuevo pas de deux en un baile de forma etérea, unidos en la plenitud de la felicidad.

Por razones de espacio, citemos solamente a sus dos protagonistas: Martin Zanotti (Romeo) y Teresa Molino (Julieta), de cuerpos espléndidos, que no solo han bailado bien sino que han dramatizado a buen nivel. En resumen: Un espectáculo diferente del que, empleando un juicio crítico, hemos salido satisfechos.