Esta mañana los trabajadores de Trèves en Salcedo, los sindicatos y la dirección de la multinacional francesa se verán las caras casi por última vez, antes de que el próximo 31 de diciembre la planta eche el cierre de forma definitiva y sus 133 empleados tengan que buscar otras alternativas laborales. Hoy firmarán el preacuerdo que el pasado 14 de noviembre aprobó la asamblea de trabajadores solo con dos votos en contra.
Los 133 operarios -129 mujeres y solo 4 hombres- se irán a sus casas con una indemnización de 51 días por año trabajado y tres opciones en la cartera que dejan un atisbo de esperanza para encontrar un nuevo puesto de trabajo. En el acta aprobada casi por unanimidad, la empresa se compromete a colocar a los empleados despedidos en un lugar preferente en la lista de contratación para la planta de O Campiño.
Cada vez que la auxiliar tenga que ampliar plantilla por motivos de producción, deberán tirar de esta lista teniendo en cuenta criterios de antigüedad y voluntariedad de los ex empleados.
Esta no es la única posibilidad de futuro que se le abre a los 133 trabajadores, que hasta ahora elaboraban las fundas del Xsara Picasso y del C4 Picasso. La Xunta también se compromete a darle un lugar preferente en la posible recolocación en empresas de automoción que estén recibiendo ayudas, bonificaciones o subvenciones y que conlleven la creación de empleo con cargo a los recursos públicos.
El último punto que los trabajadores aprobaron como medida de cambio para aceptar el cierre de la planta, fue que la Consellería de Traballo los incorporase en el programa de colocación del Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización, que la Xunta de Galicia solicitará para los excedentes del sector textil.
Los sindicatos supervisarán que se cumplan los acuerdos que hoy rubricarán a tres bandas y que se convierten en el último salvavidas al que se han podido agarrar los 133 trabajadores, después de meses de movilizaciones para intentar salvar una empresa que ha deslocalizado su producción textil hacia Marruecos y Portugal, donde la mano de obra es un 70% más barata que en Galicia.