El Capote, de capea

María Conde maria.conde@lavoz.es

PONTEVEDRA

Cuatro días de feria taurina saben a muy poco para muchos aficionados pontevedreses. Así que algunas peñas intentan matar el gusanillo del arte de cúchares con otras actividades el resto del año. Es el caso de los miembros de El Capote, que van camino de hacer de sus capeas toda una tradición. Hace un par de años ya probaron con un fin de semana en Ciudad Rodrigo. «La idea surgió en un cena de varios peñistas en la Peregrina y al final, se apuntaron 51 personas -señala el presidente, José Vicente Martín-. Muchos no nos conocíamos, pero todo salió impresionante». Tras el éxito, han repetido experiencia este mismo mes, en esta ocasión en la finca Torrecilla de Salamanca, que pertenece a la ganadería Alora, y a donde viajaron nada menos que 79 personas. Uno de los artífices de la excursión es el propio Martín, que no solo se preocupa de organizar todo al mínimo detalle, sino también de ayudar a sus compañeros a prepararse para la lidia en condiciones. Tanto es así que el actual torilero de la plaza consiguió que algunos miembros de este extenso grupo entrenasen en el albero del coso pontevedrés una semana antes de la gran prueba. Y de esta forma, los espontáneos que saltaron al ruedo para torear las tres vacas «triunfaron» en toda regla. Hay que decir que entre ellos había tanto hombres como mujeres, «que se atrevieron incluso a poner banderillas», según explica Vicente Martín. Los peñistas viajaron en familia y pudieron también hacer un recorrido por la citada finca, de 265 hectáreas, a bordo del remolque desde el que reparte el sustento a las reses. «Ver los toros sueltos es impresionante y al ir en el camión ni se acercaron a nosotros ni se asustaron», comenta el presidente. Próxima cita. Los peñistas -retratados para la ocasión por Ruco, otro de los aficionados-ya están preparando su próxima cita, que tendrá lugar en mayo y para la que barajan entre otras alternativas la finca El Cortijillo en Toledo, propiedad de los Lozano, los empresarios de la plaza pontevedresa. «Aunque como vamos con familia estamos estudiando otras propuestas -explica Vicente-, porque a lo mejor otras fincas están más acondicionadas en ese sentido. A mí, como torista, me gustaría ver la ganadería de Alcurrucén, pero a lo mejor las instalaciones están menos preparadas para que estén alojados niños. Y aquí de lo que se trata es no solo de la afición taurina, sino también de disfrutar en el campo, sobre todo que los niños sepan de dónde vienen los toros y cómo es la vida en el campo». El presidente de El Capote subraya también la unión que se ha fortalecido entre los miembros de la peña. «Ya se ha visto que cuando ha habido algún golpe, todo el mundo ni se lo piensa y sale a ayudar».