Con la música a todas partes

PONTEVEDRA

El padre es profesor de Composición en el Conservatorio pontevedrés Manuel Quiroga, donde su hija cursa segundo de violín

01 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Treinta y seis de los 44 años de José Luis Pedrosa han estado dedicados a la música. Y como él dice, esta implicación «no se acaba nunca», porque como profesor tiene que estar continuamente actualizando conocimientos y reciclándose con cursos. Estudiar en un Conservatorio como el Manuel Quiroga «no es ninguna broma», sino que como dice, es una carrera que hay que compaginar además con los estudios reglados, al menos hasta Bachillerato.

Él comenzó con ocho años en su localidad natal, Vilagarcía, cuando su padre lo apuntó a la Escuela de Música. «Y ya nunca lo dejé», comenta. A partir de entonces, sus estudios continuaron en Pontevedra, A Coruña y Vigo, donde sacó la titulación de profesor de Composición Musical.

Su hija Elia tiene uno más que él cuando empezó. Pero lleva desde los cinco y en la actualidad, cursa segundo de violín, al que dedica cino horas a la semana. Eligió sin vacilar este instrumento, pero no ve tan claro que su futuro esté en la música, sino que quiere ser veterinaria. El violín no le parece difícil, y en este sentido su padre destaca su buen oído, pero otra cosa es el solfeo. Con sinceridad infantil reconoce que del instrumento de Quiroga lo que más le gusta es que «da sueño». Tampoco le cuesta compaginarlo con los estudios, pero reconoce que «hay que practicar mucho». Su hermano Andrés, de seis años, también ha empezado este año en la Escuela de Música de Salcedo.

En casa de los Pedrosa se escucha todo tipo de música. A Elia, por ejemplo, la que más le gusta «es la que sale en la radio», mientras que su padre apuesta por los compositores románticos como Mendelssohn o Schubert o la música vocal para coro y orquesta, misas de Mozart, Haendel o Vivaldi, pero también es fan de Alejandro Sanz o Elton John, cuyos temas suele incluir en sus clases. «Tienen mucha calidad en lo que se refiere cómo están hechas y arregladas sus canciones», apunta.

Desde hace tres años también ejerce como secretario del centro, un trabajo que le ha restado tiempo para sus clases y para la composición. Tiene publicadas varias piezas para piano y algún arreglo para orquesta de cuerda y de gaitas, además de textos didácticos. Y pronto se estrenen dos obras suyas, una para piano y otra para trompeta y piano. «Es una de las ventajas de componer, que interpretan otros», sonríe.

No hay edad para iniciarse en la música, según José Luis. «Aunque como en todo, en edades tempranas se asimila de forma más intensa». Y subraya que aprender esta disciplina permite al cerebro «desarrollar múltiples actividades a la vez, desde psicomotricidad, el oído, posturales o por ejemplo en lo mío, que es la composición, controlar diferentes planos a la vez, varias melodías juntas». Cuando su hija tiene alguna audición, ensayan juntos, pero lo que de momento no han probado son los conciertos en familia. «A ella le da más corte tocar en casa que en un escenario», dice Pedrosa.