Casas Novas rechaza negociar con los deudores y presentará ya el concurso de acreedores

PONTEVEDRA

Casas Novas no está dispuesta a agotar el tiempo de fase preliminar que marca la ley concursal para intentar salvar la empresa antes de que caiga en manos de los administradores. Solo han pasado diez días desde que entró en esta etapa de pre concurso y la constructora de Ricardo Mirón ya ha decidió presentar una suspensión de pagos en el juzgado de lo Mercantil, según indicaron ayer los representantes sindicales de CC.OO., Juan Fajardo, y de la CIG, Xaquín Agulla, al término de la reunión con la dirección.

Aseguran que llevan desde noviembre intentado buscar una salida a una situación crítica y ahora es demasiado tarde. La única solución es que unos administradores concursales gestionen la empresa para evitar la quiebra. «O concurso non é o escenario máis óptimo», señala Agulla.

De cara a la semana que viene el escenario en el que se moverán las negociaciones van encaminadas a pactar las mejores condiciones para el Expediente de Regulación de Empleo con extinción de contrato para 25 trabajadores y uno temporal para el resto de la plantilla. Ayer la empresa ofrecía a los empleados 20 días por año trabajado para los que vayan a perder el trabajo. Los sindicatos no comulgan con esta propuesta. «É o mesmo que ofrece o Fondo de Garantía Salarial. É dicir moi pouco», indicó Fajardo, quien reconoce que tendrán que esperar aproximadamente un mes para que sea efectivo el concurso de acreedores y poder entonces acogerse a un ERE.

Casas Novas cree que recurriendo a este proceso es la única manera de salvar una deuda de ocho millones de euros. Los sindicatos reconocieron ayer que Mirón se mostró predispuesto a darle a los trabajadores las mejores garantías de cobro, en el caso de que se vean abocados a la liquidación.