La edición más seguida por la ciudadanía siguió fiel a su estilo y convirtió el centro de la ciudad en un hervidero
La Festa da Auga de 2009 se considera ya la más seguida de la historia reciente de los festejos. Lo visto y lo vivido en el día de ayer en las calles del barrio de San Roque, y por extensión en el epicentro de la ciudad, no tiene comparación posible con cualquier otra celebración a lo largo del año. Más calor, más gente y probablemente más agua que nunca para dar rienda suelta a una cita que sigue creciendo a pasos agigantados en todas sus facetas.
Los que ayer se personaron en Vilagarcía asistieron a un evento diferente y que sirve para ejemplificar que la ciudadanía, prácticamente al completo, se vuelca con la forma de entender esta fiesta. A pesar de que se había rogado que no se tirase agua antes o durante el traslado de San Roque hasta la capilla, el fervor y el asfixiante calor reinante fueron más fuertes y llevaron a romper, en parte, el protocolo.
La procesión de la tarde completó la oferta religiosa de las fiestas, en un paseo que volvió a contar con numerosos fieles de la imagen.
La zona húmeda, empapada
Pocos eran los osados que se planteaban ayer atravesar la zona húmeda de Vilagarcía con aspiraciones de no ser mojado y muchos menos fueron los que finalmente lo consiguieron. El barrio de San Roque evidenciaba que desde los balcones había corrido el agua a raudales y a medida que la comitiva se fue desplazando hacia la plaza de Galicia, los vestigios de la fiesta peregrinaron igualmente. En este centro neurálgico se distribuyeron los tres camiones de bomberos que tomaron parte en los festejos y alrededor, se postularon aquellos que querían una nueva ración de mojadura.
Hubo zonas en las que la concentración humana era tan elevada que los pies quedaban sepultados bajo una película de agua, cerveza y líquido. Además, A Baldosa se convirtió en un espacio reservado a las barras exteriores para servir bebida.
Pregón y pregoneros
La gran incógnita de quién sería el encargado de leer el pregón de la Festa da Auga quedó desvelada al fin. Dos varones se disfrazaron de Pilar Rubio y Róber Bodegas y en su discurso recomendaron olvidarse del móvil, plastificar el dinero para que no se mojase, equiparse con flotadores y finalizaron obsequiando a la multitud con una cebra hinchable para potenciar las medidas de seguridad vial en la ciudad.
Dispositivos
Tras la fiesta llegó el turno de la limpieza. En A Baldosa, la plaza de Galicia y las calles más céntricas, se concentró el mayor esfuerzo de los operarios y responsables de establecimientos hosteleros.
En cuanto a las emergencias, tal y como se había anunciado, estuvieron instaladas ambulancias en las zonas próximas a los festejos y en cuanto al tráfico, los viales del barrio de San Roque permanecieron cerrados durante toda la mañana y se restablecieron por la tarde.
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