Eran las cinco de la tarde cuando los primeros fans de Raphael comenzaron a llegar al recinto ferial. El objetivo era claro: conseguir la mejor posición para ver de cerca a su ídolo. Las más tenaces, una decena de mujeres, que se dotaron de abanicos, gorros y bebidas para soportar el calor que acuciaba a esas horas de la tarde. Las seguidoras procedían de diferentes partes del mundo. Algunas pertenecen a la Asociación Raphaelista, la cual da acogida a cerca de 500 admiradores, y que acompaña al artista en todos los conciertos de la gira. Rusia, Uruguay o Chile gozaban de representación en la cola de espera. Mercedes Abdala, natural de Uruguay, recorrió nada más y nada menos que 12.000 kilómetros para ver al cantante. «Ese es el único motivo que me ha llevado a conocer Pontevedra», comentó Mercedes.
Todas concuerdan en que Raphael es un artista de los pies de la cabeza. Mª del Carmen Fontán, señaló sentirse muy atraída por el espectáculo Raphaelista. Es la primera vez que lo ve en directo y quiso que la acompañasen sus dos hermanas pequeñas y su madre. Dos generaciones unidas por una misma causa: el amor a Raphael. Los maridos de las señoras de la familia Fontán Crespo se quedaron en casa, mientras ellas calentaban motores para entregrarse en el concierto al 100%. «Me encanta la forma en la que habla, su estilo y elegancia encima del escenario», declaró Mª del Carmen. Por su parte, Rosa Romajaro, natural de Madrid, indicó que «Raphael no tiene rival encima del escenario. Es un monstruo, se los come a todos».
La uruguaya Mercedes Abala considera que aquí en España «no tienen conocimiento de la dimesión mundial de Raphael, hay fans por todos los puntos del planeta». Tal es la atracción que despierta entre las admiradoras, que incluso lo llegan a comparar con el gran Frank Sinatra. Se refieren a él como «la quinta esencia del artista total», ya que, siguiendo las palabras de Mercedes, es un artista completo, «une el show con la voz». En cuanto al repertorio de canciones, ninguna pudo decantarse por algundo de sus éxitos. «Todas las canciones tienen algo especial, son todas preciosas», relata Mª José Fontán. Rodaje de un videoclip. Y de un consagrado pasamos a un grupo que todavía se está asentando. Hilar una historia de desamor. Ese es el propósito que se ha mearcado el grupo vigués, Igloo, y la empresa audiovisual de Pontevedra, Evofoto. Los videoclips y letras del último disco de la banda, La transición de fase, serán el hilo argumental para confeccionar un mediometraje. El resultado final pretende relatar una historia de desamor, presentando los diversos estados que se viven en una relación y su consiguiente posrelación. Y es que como declara el cantante de Igloo, Benito Ferreiro, «el amor y el desamor van parejos de la mano, todo el mundo los vive alguna vez».
La sala Karma se convirtió ayer en un auténtico hervidero de gente. Cerca de 200 personas se acercaron al local para participar en la grabación del segundo videoclip de Igloo y crear ambiente discotequero. Bajo la dirección de Jairo y Víctor Moreno los asistentes compaginaban su participación en la cinta con la degustación de los pinchos y las cañas. Todo confluyó y acabó desembocando en una gran fiesta. La letra de la canción, Todos somos átomos, se centra en la fase de «recuperación» amorosa, en la que vuelves a revivir después de la ruptura. Pero, como dice el estribillo, el cual hace eco a una de las teorías de Eduardo Punset, «tus pupilas se dilatarán» al ver de nuevo a la persona amada. Convocatoria abierta. Las plataformas más conocidas de Internet (Facebook, Tuenti, Fotolog y Myspace) han sido los trampolines para promocionar la grabación del videoclip. Se trata del segundo vídeo de Igloo. El primero, El pase de la muerte, grabado en la sala Sama Sama de Vilagarcía, ha quedado entre los finalistas del Festival Internacional de Videoclips en Comunidad Camon de Alicante (FIVECC).