Sayáns confía en que la gestión del parque rupestre se aclare en breve

PONTEVEDRA

12 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El parque arqueológico del arte rupestre de Campo Lameiro será una realidad quince años después de gestarse este proyecto. La apertura al público para mediados del 2010, anunciada el miércoles durante una visita a las obras por el conselleiro de Cultura e Turismo, Roberto Varela, alarga los plazos que manejaba el Ayuntamiento, que mantenía la fecha del 2009 trasladada por la Xunta del bipartito.

No obstante, desde la Administración local se resta importancia a este nuevo retraso teniendo en cuenta lo que va a suponer el complejo arqueológico para el desarrollo de este municipio interior de poco más de dos mil habitantes. Esa es al menos la tesis que expuso ayer en Radio Voz el alcalde de la localidad, el popular Julio Sayáns. Concluidas las obras de construcción del edificio del centro de interpretación y documentación, el parque va tomando forma. La consellería licitó el pasado marzo el equipamiento cultural por 2 millones de euros y además de esta cuestión otra sigue pendiente: cómo será la gestión del complejo.

Esta es una cuestión que preocupa al Concello y que, según el regidor, se conocerá en un plazo de unos dos meses. Sayáns Bugallo indicó que al menos quince personas trabajarán en el parque, que espera recibir unas 80.000 visitas anuales. Para el equipo de gobierno otro aspecto en el que hay que trabajar en el año que resta para la apertura es un plan de mejora de las comunicaciones viarias.

Para Julio Sayáns la reforma de la carretera de acceso al parque arqueológico, inaugurada el 6 de octubre del 2008, no es suficiente, pese a su importancia. En la mejora de los tres kilómetros que separan Campo Lameiro de Praderrei se invirtieron 2,4 millones de euros. Para el político popular es necesario facilitar el desplazamiento de las personas que se acercarán a conocer el recinto desde la provincia de Ourense. Otra infraestructura que se tiene que mejorar es la carretera autonómica entre Caldas y Moraña, remachó el regidor.

El edificio del centro de interpretación, que costó 6,3 millones de euros y fue financiado al 50% por la Xunta y el Ministerio de Fomento con cargo al 1% cultural, ocupa una superficie de 3.500 metros cuadrados que se completa con otra anexa al aire libre de 21,8 hectáreas.