La polémica que enfrenta a los vecinos de Vista Alegre y Coirados con la Xunta por el pintado de la PO-313 podría acabar el próximo lunes. Ese día, a las 10 horas, está previsto que el delegado territorial de la Xunta en Pontevedra, el popular José Manuel Cores Tourís, mantenga una reunión con el alcalde, el socialista Francisco Veiga, y con los vecinos de la zona.
La reunión comenzará en la rotonda de Pardavila y políticos y afectados, acompañados por técnicos de la Xunta, analizarán la actual situación de la señalización horizontal de la carretera autonómica. El desencuentro entre vecinos y Xunta se escenificó ya tres veces con el borrado por parte de desconocidos de las marcas de la vía.
Una delegación vecinal mantuvo ayer un encuentro con Cores Tourís, a quien expusieron su malestar por las consecuencias derivadas del pintado de una línea continua, que impide el acceso a viviendas y empresas.
Los afectados entienden que esta señalización es exagerada en la mayor parte de su trazado y pidieron que se recuperase la previa al asfaltado de la vía a principios de este año. El portavoz de la Xunta comunicó a los vecinos que se está revistando esta señalización. No obstante, los vecinos pidieron a Tourís una visita in situ, a lo que el delegado territorial autonómico accedió.
Por su parte, el alcalde, Francisco Veiga, habló por teléfono con Tourís, quien le explicó que en la cita del lunes se revisarán los giros a la izquierda. El regidor reiteró su apoyo a los vecinos y afirmó que Tourís le comunicó que en Santiago se está haciendo un proyecto de seguridad vial para esta carretera.
Giros a la izquierda
«Mi postura es que todas las viviendas tengan acceso rodado permitiendo el giro a la izquierda», recalcó el alcalde. Añadió: «Considero que Tourís, en su condición de ex alcalde, tendrá más sensibilidad de lo que pasa y de una respuesta a los vecinos».
Por otra parte, los vecinos mantendrán este mediodía una asamblea de afectados en el cruce de Indeport. Allí informarán sobre los últimos acontecimientos a todos los vecinos.
El colectivo de vecinos hizo público ayer un comunicado en el que explicaba su postura. Aseguraron que «no es justa» la situación que están padeciendo. Recordaron que se producen accidentes, pero insistieron: «Nunca fueron por entradas o salidas de nuestras propiedades, sino que siempre tuvieron que ver un exceso de velocidad de vehículos».
Afirmaron que la PO-313 tiene un tráfico denso, como consecuencia del corredor do Morrazo, pero añadieron que hay «desalmados» que usan esta carretera como circuito de carreras. Ayer hubo quienes se quejaron que a estos conductores desaprensivos no se les castigaba, mientras que a los vecinos se les privaba del acceso directo a sus casas al suprimir los giros a la izquierda. Los afectados añadieron que la Xunta se justificó en una normativa europea. Con ironía replicaron: «Esto es una corredoira gallega donde no hay alcantarillado ni traída de aguas. ¿Dónde está Europa?».
Por estas razones, pidieron que se valore la transformación de esta carretera en un vial urbano, limitando la velocidad, colocando pasos de cebra, bandas reductoras y rotondas para facilitar los cambios de sentido.
Por último, la Xunta pintó ayer por la tarde un giro en un único sentido en dos de las empresas, lo que incrementó el malestar de los vecinos, que criticaron que se modificase el pintado «a medias».