Un grupo de vecinos del municipio de Ponte Caldelas, que se autodenominan Los Imperfectos, se desmarcaron ayer de las protestas contra el realojo de dos familias gitanas del poblado de O Vao en Caritel. En una carta enviada al alcalde de la localidad, Perfecto Rodríguez, y a la Vicepresidencia da Igualdade e do Benestar de la Xunta solicitan que se revise la «oportunidad» y «legitimidad» de las manifestaciones de los sábados frente a las casas de estas familias.
Añaden que gran parte de los ciudadanos sí quieren buscar una buena convivencia y aseguran que siguen soñando con un concello de Ponte Caldelas «plenamente solidario y humanista». Este grupo afirma que no se siente en absoluto identificado con «esa mentalidad de tintes racistas y retrógrados que lleva a unos a decir quién puede vivir y quién no en el pueblo».
Los Imperfectos extienden sus críticas al regidor de Ponte Caldelas, al que le piden que haga política de verdad. «Algunos vecinos no se sienten mínimamente representados por su alcalde. A veces más bien se sienten avergonzados de él», señalan.
Este grupo de ciudadanos califican de «humillantes» las concentraciones de los sábados y dicen que «solo pueden estar sustentadas por prejuicios, no por hechos, y estos prejuicios solo pueden ser racistas». En la carta no hacen ninguna alusión a la agresión sufrida el pasado sábado por un vecino de Caritel, solidarizándose con la familia de Miguel Montoya, el supuesto autor de los bastonazos recibidos por Prudencio López.
Presunción de inocencia
También lamentan que no se haya dado una oportunidad a las familias: «No ha habido ningún intento de bienvenida ni oportunidad para la buena convivencia entre la familia realojada y los vecinos de Caritel. Ni siquiera por parte del alcalde». Y remachan: «La familia Montoya ya estaba condenada por un juicio popular. Algunos vecinos tenían informes y todo tipo de pruebas de delincuencia. No hacen falta policías, ni jueces, ni Estado de Derecho. La presunción de inocencia, qué es?».