Está a punto de cumplir diez años entrenando cada semana a las bases del baloncesto pontevedrés. No entiende la vida sin ese deporte. Primero practicándolo y después desde el banquillo de los pabellones.
-¿Hay suficiente espacio para el deporte cuando uno trabaja?
-Siempre hay tiempo libre para practicarlo y para enseñar a los niños, que son el futuro del baloncesto.
-¿Requiere mucha paciencia luchar todas las tardes con un grupo de chavales que juegan para divertirse?
-Sí, a veces es complicado. Además no siempre estás del mismo humor. Vale la pena cuando al final ves que ganan partidos y creas en ellos una afición cuando antes solo venían a pasar el rato.
-¿Cuánto tiempo lleva practicando?
-Estoy a punto de cumplir diez años jugando al baloncesto, aunque gran parte del tiempo desde el banquillo entrenando a las bases.
-¿Por qué sería capaz de dejar el baloncesto?
-Solo si me toca la lotería (bromea). Estuve destinado en Las Palmas y hasta allí entrenaba a un equipo escolar.
-Con tanto tiempo para el deporte, ¿todavía le queda tiempo para la familia?
-Para la familia y para los amigos. Mi novia se hizo entrenadora de baloncesto hace poco y ahora ella entrena unos equipos y yo a otros. Así no hay problema de pasar mucho tiempo en la cancha.