La ría de Pontevedra será considerada zona sensible cuatro años más

A. Castroverde

PONTEVEDRA

Los mares y humedales que rodean Pontevedra siguen requiriendo una especial protección. Augas de Galicia llegó de nuevo a esta conclusión a partir de informes técnicos y decidió renovar por cuatro años más la declaración de la ría como zona sensible. El principal efecto de esta declaración es que los parámetros de contaminación máxima son más exigentes que en otras zonas. Además, también afecta de forma indirecta a la industria.

La ría de Pontevedra ya había sido declarada zona sensible en el año 2001. La Xunta del PP anunció entonces unos planes de saneamiento -solo ejecutados en parte hasta el momento- al mismo tiempo que sentenciaba que el complejo de Lourizán cumplía las exigencias medioambientales para poder conectarse al emisario submarino. Entre estos planes figuraba un ambicioso plan de saneamiento del rural todavía pendiente en buena parte de las parroquias. Además, la Diputación se comprometió a aportar seis millones (1.000 millones de pesetas). Estos seis millones fueron finalmente presupuestados y traspasados a la Xunta e invertidos en la mejora de la depuradora de Os Praceres.

La declaración de zona sensible debe renovarse al menos cada cuatro años y, ahora, un informe elaborado por el área de Calidade das Augas ha servido al organismo autónomo Augas de Galicia, dependiente de la Xunta, para sumar otro cuatrienio a la citada calificación. La próxima renovación tendrá lugar en el 2013 y la siguiente en el 2017, es decir, un año antes de la fecha tope fijada para la salida de Ence de Lourizán.

Los responsables autonómicos llegaron a la conclusión de que persisten los peligros que llevaron a la la declaración del 2001, pese a que la depuradora de Praceres reduce entre un 95 y un 98% la contaminación de las aguas que allí llegan de Pontevedra, Marín y Poio. En cualquier caso, la declaración de zona sensible es obligada para lagos, lagunas, embalses, estuarios y aguas marítimas que sean eutróficos o que podrían llegar a serlo en un futuro próximo si no se adoptan medidas de protección.

Aumento de nutrientes

Los técnicos entienden por eutrofización el aumento de nutrientes en el agua, especialmente de los compuestos de nitrógeno o de fósforo, que provoca un crecimiento acelerado de algas y especies vegetales superiores. Este incremento da como resultado trastornos no deseados en el equilibrio entre organismos presentes en el agua y en la calidad del agua a la que afecta.

En estuarios, bahías y zonas marítimas que tengan un intercambio de aguas escaso o que reciban gran cantidad de nutrientes, los vertidos de aglomeraciones pequeñas tienen normalmente poca importancia. Pero, en grandes aglomeraciones, es preciso incluir la eliminación de fósforo y/o nitrógeno, a menos que la medida no tenga consecuencias en el nivel de eutrofización.

La normativa exige un tratamiento más riguroso que el secundario para aglomeraciones urbanas con más de 10.000 habitantes. Los parámetros fijados para el fósforo son de 2 mg/l (hasta 100.000 habitantes) o de 1 mg/l (más de 100.000). Para el nitrógeno, de 15 y 10 mg/l, respectivamente. No obstante, la normativa también contempla posibilidades de reducción.