Los vecinos exigirán a la Subdelegación del Gobierno vigilancia las 24 horas para los realojados de O Vao
La polémica se reaviva después de que un payo fuese supuestamente agredido el sábado por la tarde
Las familias gitanas de Caritel denuncian que se ha producido un recrudecimiento de las amenazas vecinales en el último mes. Uno de los portavoces, Miguel Montoya, señala que la pasada semana aparecieron las ruedas de sus coches pinchadas, además de soportar cada sábado las protestas de los vecinos.
La calma chicha que previene a la tempestad acabó por romperse el pasado sábado cuando un vecino de la parroquia fue supuestamente agredido por un gitano. Ayer Montoya negaba cualquier implicación en lo sucedido. El herido, Prudencio López, que ingresó en Montecelo alrededor de las nueve de la noche del sábado, fue dado de alta tres horas más tarde con un parte médico de contusiones leves. La Guardia Civil instruye diligencias de oficio por este suceso e identificó la noche del sábado a Montoya como presunto agresor.
Rechazo a la agresión
Pese a que el incidente quedó en un susto, el presidente de la Mancomunidad de Vecinos, Javier Sánchez asegura que exigirán a la Subdelegación del Gobierno un patrulla policial las 24 horas del día para vigilar a las familias realojadas. «Fue un ataque premeditado, que lo dejó semiinconsciente. Ya le hemos dicho en el pleno al alcalde de Poio que esto podía pasar y al final, ocurrió. Estamos en un estado de derecho», señala. Ayer nadie sabía nada de Prudencio López, aunque ya le habían dado el alta en el hospital. «Fuimos a sus casa pero no estaba allí», indicaba una vecina.
El presidente de la Asociación de Gitanos, Sinaí Giménez, condena cualquier agresión que se produzca por ambas partes y culpó a los vecinos de Caritel de hacer un montaje para ser escuchados por la Administración.
Los vecinos tienen ideas encontradas. Ayer, en el Bar Carpanta algunos de los clientes apenas se habían enterado de lo sucedido. Los que sí conocían los hechos, consideraban que Montoya no pudo haber sido. «Yo he dejado de apoyarles después de la actitud que estaban tomando algunas personas», explicaba uno de ellos. Otro, cerraba la conversación reconociendo que «todos tenemos una oportunidad».
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