Ayer fue su día. Ni la ola de frío pudo retener a los pontevedreses más pequeños. Desde primera hora de la mañana intentaron sacar a sus padres de la cama para ver si sus majestades del Lejano Oriente habían hecho una parada en las casas de la ciudad. Y a juzgar por el aspecto de las calles y los parques, sin duda lo hicieron. Bicicletas, motos de plástico y por supuesto todo el kit del televisivo Ben10 fueron las estrellas del día de Reyes. Para los que hace muchos años que dejamos la infancia, este simpático personaje nos suena a chino, sin embargo, todas las cartas a los Reyes Magos incluían alguno de sus productos.
El reloj transformador de Ben10 que durante días hizo remover Roma con Santiago a los padres de la ciudad, lucía ayer en los brazos de los más pequeños. Algunos, todavía más osados, salieron a la calle con el disfraz de cuatro brazos de la popular serie infantil. Pese a todo, los videojuegos tuvieron su minuto de gloria. Así, sentados en un banco de la Praza da Ferrería, Gabriel y Álvaro jugaban al Mario Bross con su Nintendo DS recién estrenada. Los Reyes magos le habían dejado para divertirse una consola de videojuegos con el legendario fontanero como protagonista de sus aventuras. A pesar de que Mario Bross fue durante muchos años el superhéroe más demandando, estas Navidades la batalla se la ganó Ben, un niño de diez años.
Aunque muchos niños han optado por la tecnología, los clásicos nunca mueren y las bicicletas volvieron a llenar, un año más, el saco de sus Majestades.
Muchos pontevedreses enseñaban ayer a sus hijos a conducir su bicicleta nueva. Seguro que después de tanta clase magistral, hoy pasarán a la parte práctica subidos en las que el Concello de Pontevedra ofrece de manera gratuita dentro del programa Pillabici. Los interesados en evitar el tráfico tendrán que sacarse un carné gratuito y dispondrán de las bicicletas desde las 8.30 a 20.30 de lunes a viernes, los sábados desde las 9.00 a las 20.30 horas y el domingo se mantiene la misma hora de cierre, pero arrancan una hora más tarde.
El 6 de enero no es solo una fecha importante para los niños. En la localidad de Bueu se rememora desde hace muchos años una particular romería llena de contrastes sorprendentes. Junto con la catedral de Colonia (Alemania), la capilla de Os Santos Reis, situada en el lugar de O Valado, es el único templo dedicado a la advocación de los Magos de Oriente en Europa. Además se trata de una capilla de propiedad municipal, no eclesiástica, reconstrucción en 1953 de una fundación del siglo XVII. Ya solo por eso el templo de O Valado llama la atención. La asociación cultural Santos Reis tomó nota de la trayectoria histórica de este lugar y en los últimos años se ha encargado de adecentarla y de abrirla para la celebración anual de dos misas, una por Reyes, la de ayer, y otra por el día de la Ascensión.
La capilla de Os Santos Reis cayó en desuso en los años sesenta del siglo pasado y una década después estaba arruinada con su tejado caído. Con este abandono se perdió un retablo con dibujos del artista Urbano Lugrís, que nunca se recuperaron. También desapareció la única imagen en piedra de uno de los tres Reyes Magos que quedaba del templo original. Sí se conservaron las estatuas en piedra de tres de los cuatro evangelistas, Mateo, Lucas y Juan. Este año la asociación cultural decidió recuperar la imagen del evangelista perdido, que ayer fue bendecida por el párroco buenense en el espacio hasta ahora vacío en el muro del templo. El portavoz de Os Santos Reis, José Manuel Dopazo, señaló que se trata de una imagen en piedra del país, con un diseño nuevo.
Al término de las celebraciones religiosas en el templo buenense, el presidente de la asociación cultural, José Herbello, y el alcalde, Félix Juncal, entregaron al escultor del San Marcos, Manuel Aldao, un regalo con una placa conmemorativa. Para el próximo año, la agrupación cultural está estudiando las posibilidades de acometer otros proyectos para completar la reforma del entorno, aunque dependerán de su disponibilidad económica: arreglar las escaleras de acceso a la fuente, reproducir el retablo perdido de Lugrís o encargar las tres esculturas en piedra de sus Majestades de Oriente.