El informe del médico de cabecera aconseja que la paciente continúe con terapia ocupacional
30 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Desesperación. Ese es el primer adjetivo que la familia de Albina pronuncia para explicar la situación en la que viven desde hace menos de un mes, cuando el centro de día de la Cruz Roja le informó que no podían hacerse cargo de su madre, enferma de alzhéimer, después de un año acudiendo diariamente.
El pasado 7 de noviembre, la dirección del centro sin previo aviso, entregó una carta a la familia en la que señalaba la baja temporal de Albina Cerviño «hasta que remita la situación que ha dado motivo a dicha baja». Ante la noticia, los hijos de esta paciente pidieron explicaciones. «La única respuesta fue que estaba muy inquieta, pero no argumentaron nada más», señala su hija, Marial Cerviño.
Ante esta declaración, la familia acudió al médico de cabecera de Albina para solicitar una nueva revisión médica y comprobar si hubo alguna variación entre el día del ingreso (3 de diciembre del 2007) y la fecha de la baja (7 de noviembre del 2008). El facultativo señaló en el informe: «Aconsejo que continúe con terapia ocupacional en un centro de día». Aún así, y pese a que el doctor recomendó su asistencia a este local, la dirección se mantuvo en la misma opinión. La familia asegura que es una injusticia, ya que su madre no varió su actitud en el último año. En el comunicado de la baja, firmado solo por la directora, se indica que la paciente vulnera los artículos 7 y 14 del código interno del centro. Sin embargo, Marial Cerviño y su marido, José García, señalan que Albina no cumple ninguna de las causas de resolución de contrato.
El artículo 14 recoge como fin del acuerdo, el fallecimiento, la falta de pago (283 euros al mes en este caso), el abandono en la higiene personal, el incumplimiento de las obligaciones del centro o modificaciones en el estado físico o psíquico de la persona. «Sigue igual que siempre según el médico y el argumento de que está inquieta no vale. No solo no supieron explicar nada más, sino que cuando fuimos a hablar con el presidente estuvo muy tranquila», explica Cerviño.
Después de ocho meses en el centro de día, en agosto, la familia decidió llevarse a su madre a pasar las vacaciones de verano con ellos y fue a la vuelta cuando se encontraron las dificultades en el centro de día. La familia Cerviño achaca la situación actual a que «antes solo tenían que cuidar a seis personas y ahora hay por lo menos veinte mayores».