Muchas de las especies invasoras que afectan a la flora autóctona entraron en Galicia como plantas ornamentales. Según explicó ayer Carmen Salinero, presidenta del comité organizador del primer Simposio Iberoamericano de Horticultura Ornamental, especies como la Gledisia y el Ailantus son ejemplos de plantas que entraron a través de la jardinería y que hoy son especies invasoras muy difíciles de controlar. «Ocorre -explicó- que ao chegar á nosa terra, estas plantas atopan un clima e un ambiente diferente, que lles fai actuar cun comportamento invasor que afecta á diversidade autóctona a causa da súa propagación».
Ponentes como Jesús Izco Sevillano, del departamento de Botánica de la USC y María Dalila Espirito Santo, del Jardim Botânico da Ajuda, de la Universidade Técnica de Lisboa, coincidieron con esta tesis en sus exposiciones y además alertaron sobre el uso inadecuado de plantas foráneas.
Los expertos apuntaron además que algunas de estas plantas foráneas generan plagas y enfermedades que pueden transmitirse a especies autóctonas. Salinero señaló, no obstante, que las especies autóctonas están adquiriendo cada vez más valor. Un ejemplo son las Ericas, que hoy en día están en casi todos los viveros del mundo como plantas de maceta y proceden de montes gallegos. Los mismo ocurre con algunos helechos.