Problemas para vestir el santo presupuestario

A. Castroverde

PONTEVEDRA

Dirigentes nacionalistas desearían decir no a las cuentas para Pontevedra

05 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La liturgia presupuestaria pontevedresa pasa por ser, en los últimos años, una gran obra teatral en cinco actos: en el primero, el Gobierno presenta sus cuentas, mientras BNG y PP dicen que son insatisfactorias; en el segundo, se remedian algunas carencias con enmiendas de diputados del PSOE que, por supuesto, son aceptadas por el Ejecutivo; en el tercero, llegan las enmiendas del BNG y del PP; en el cuarto, se aceptan enmiendas del BNG que, por supuesto, el PSOE también respalda.

Naturalmente, todos estos actos se rodean de grandes dosis de publicidad y declaraciones públicas. Pero en el quinto acto -casi siempre oculto bajo un manto de secreto- Fomento se gasta en otras latitudes las migajas que había asignado a algunos proyectos de Pontevedra. De esta guisa, algunos se parten de risa en Madrid y queda vestido el santo presupuestario, eso sí, a costa de añadir un año más de lista de espera a las grandes infraestructuras de las Rías Baixas, pendientes desde 1993.

De cara al 2009, los sastres se van a encontrar con un par de problemas con los que no contaban para hacer el traje. De una parte, populares y nacionalistas andan dando guerra en el Parlamento para saber cuánto se ha gastado realmente en Pontevedra. Los primeros datos que salen a la luz dejan en muy mal lugar al Gobierno que, en el caso de Galicia, dejó una montaña de millones de euros sin gastar en los últimos años y, en el de Pontevedra, ni siquiera fue capaz de invertir en nuestras grandes infraestructuras partidas que fueron trasvasadas hábilmente a aún-no-se-sabe-dónde, aunque no resulte difícil imaginarlo.

De otra parte, sectores nacionalistas en Pontevedra parecen al fin cansados del zafio guión de los últimos tiempos. Cunde el desencanto ante el menú presupuestario que les quiere servir un año más por estas fechas la no reprobada ministra de Fomento, Magdalena Álvarez. «Se por nós fora non votaríamos a favor: non convén apoialo e menos agora», señaló un cualificado dirigente nacionalista tras conocer las cifras del 2009. En idéntico sentido se han pronunciado otros cualificados militantes, conocedores de la mecánica presupuestaria.

A pocos metros de Louro

Este malestar anida asimismo desde hace meses en algún influyente sector del socialismo local. Además de rechazar la lentitud de Magdalena Álvarez, tampoco están de acuerdo con la falta de inversiones de la conselleira Caride en Pontevedra. «La gente quiere ver máquinas y no los mismos papeles de siempre», aseguran en privado.

La gran cuestión es si este malestar se ha transmitido a las alturas, esas que viven desde hace años de espaldas a la ciudad, felices sobre moqueta y coche oficial. Y todo apunta a que, si se ha trasladado, el poder hace oídos sordos. Dirigentes del PSOE pontevedrés, con Antón Louro a la cabeza, siguen profiriendo un coro de entusiastas declaraciones de apoyo al Gobierno. Mientras, suena de fondo la amarga percusión 5-J del desencanto de una sociedad como la pontevedresa, que lleva 15 años viendo como se pudren sus mejores sueños.