Un velero de ocho metros de eslora llamado «Finesse», cargado con 300 litros de gasoil
PONTEVEDRA CIUDAD
El navegante solitario partió de la ría de Pontevedra con 300 litros de gasoil. Finesse, Su velero, de ocho metros de eslora y tres de manga, iba cargado, entre otra mercancía, con 200 kilos de víveres, 200 kilos de velas, 150 kilos de ropa, 200 litros de agua y 200 kilos de otras bebidas, aceites y leche. En total, el aventurero subió a bordo unas tres toneladas de peso.
Pero más de cuatro meses después de zarpar, Suso Leiro regresó a casa sano y salvo. Su familia estaba feliz, sus amigos estaban contentos. Cuando toco tierra en Sanxenxo, el hombre que a sus 25 años ya fue jefe de máquinas en un barco de mercancías, abrazó a sus allegados y les dijo que acababa de completar su última aventura. Su mujer, Pepita, casi se lo toma a broma, puesto que ya está acostumbrada a este tipo de comentarios pero las hazañas se repiten años más tarde. La última gesta fue fantástica.
La saga pronto se convertirá en un libro que llevará como título: Un navegante solitario. El hielo y el mar. Lo de navegante solitario es el apodo que le pusieron en varios puertos a los que arribó en epopeyas pasadas. Suso Leiro es un hombre que se siente más seguro en el mar que en tierra. «A inspiración do mar é incalculable», dice, mientras sonríe mirando al mar.