Altos vuelos

Chelo Lago / María Conde redac.pontevedra@lavoz.es

PONTEVEDRA

20 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La vecina de Poio que había perdido la semana pasada tres periquitos que se le habían escapado por la ventana tras quedar mal cerrada la jaula, ya encontró a dos de ellos. Zaixega Aguín llamó a este periódico para agradecer el reportaje publicado el pasado martes sobre la pérdida de sus animales, ya que fue lo que le permitió recuperar al segundo. Si uno lo había encontrado un vecino de su mismo barrio, en Andurique, el segundo voló más lejos y se fue hasta Curro, en el vecino municipio de Barro. Allí lo encontró un joven que se lo dio a sus tíos que tenían canarios en el bar que regentan, A Fonte. Y fue precisamente allí, leyendo el periódico, cuando vieron el reportaje y llamaron a la propietaria del animal, que fue a buscarlo agradecida. Ahora confía en el refrán de No hay dos sin tres y piensa recuperar el tercero de sus pájaros, aunque cada día que pasa es más difícil que pueda sobrevivir, pues acostumbrados a vivir en cautividad, no saben procurarse el sustento. Por cierto, Zaixega le tiene nombre a todos sus periquitos, que son unos cuantos. Así, los dos recuperados son Pichirulu y Borralliño, y el que todavía no apareció se llama Bobiño. Su dueña explica que se trata de un pájaro muy espabilado, pero «o seu pai era parvo perdido», de ahí el nombre.

Más lejos que los periquitos volará este próximo invierno el artista afincado en Pontevedra Alberto Gulías. Concretamente al otro lado del Atlántico, a Miami, donde su obra se podrá ver al mismo tiempo en la feria Art Now, una de las muestras paralelas a la Art Basel, la más importante de la ciudad, así como en una galería, Art Fusion Gallery. En la primera mostrará su trabajo en pintura, que titulará probablemente Oro y plata y en el que figurarán dos lienzos redondos de 1,80 metros que ya expuso en Londres, además de otros trabajos en los que todavía está inmerso. «Pretendo jugar con el sol y la luna y con el día y la noche, un poco la idea es esa», indicó. Por otro lado, la citada galería exhibirá algunas piezas escultóricas como la que figura en esta página, titulada El ruiseñor de Saíñas, que precisamente ocupará un lugar importante del local. Trasladarla no será fácil, pero como dice Gulías, «el galerista se empeñó».

Nacido en Caracas (Venezuela), pero hijo de gallegos y doctorado en Bellas Artes por la facultad pontevedresa, Alberto Gulías destaca que su trayectoria viene marcada por la figuración. «Apuesto por la figura como elemento simbólico en la obra -explica-. Todo gira en torno a la figura, siempre pasa algo. No me gusta demasiado la abstracción, no es lo mío. Siempre hay algo narrativo, siempre ocurre algo. O una figura en medio de un paisaje o una situación». Otra de sus pasiones es la simbología grecolatina, «que traigo un poco a la contemporaneidad». «Si utilizo el mito de Sísifo lo vuelvo contemporáneo pero inspirándome en la mitología clásica. Creo que ellos han sabido explicar el mundo y el ser humano de una forma prodigiosa y única». Antes de que su trabajo llegue a Miami podrán verlo por ejemplo en la galería Jaime Trigo, donde montará en julio una de sus esculturas en el escaparate, y también en Santiago, donde participará en una muestra colectiva de artistas.