El pasado jueves, tres periquitos abandonaron su jaula, que había quedado mal cerrada en un descuido, y se colaron por la ventana de la vivienda de sus dueños, en Andurique, Poio, que quedaron desolados por la pérdida de sus mascotas. Pero reaccionaron rápidamente y empapelaron la zona e incluso toda Pontevedra con unos carteles en los que se describía a los animales: «Un de cor gris azulado; outro de cor verde oliva, e outro, amarelo, cunha mancha verde na barrigola e pintas negras nas ás». Se añadían fotos de los pájaros y una recompensa de 150 euros para quien los encontrase, 50 euros por cada uno, junto con el teléfono de contacto. Zaixega Aguín es la dueña y promotora de esta idea. Por cierto, uno de ellos ya está de vuelta en casa, el verde oliva.
Aficionada a esos pájaros, Aguín comenta que tiene 32, porque se dedican a criarlos, pero no a venderlos. Y afirma con rotundidad que no tiene ningún problema en distinguirlos. De hecho, tiene tres exactamente del mismo color amarillo, porque son hijos de la misma pareja, «pero teñen distinta cara e distinta constitución». Por ello no le fue difícil darse cuenta «dun espabilado que tentaba timarme vendéndome o seu periquito como se fose un dos meus, porque lle parecía que coincidía coa descrición». «Decateime enseguida -añade-. Para comezar, os meus son machos e a del era unha femia e víase perfectamente que non acababa de pasar por ningún trauma». Dice que esos animales se asustan mucho cuando pasan por un trance así. Y asustado estaba el que recuperó un vecino de su mismo edificio en la zona de A Barca. Ahora espera que los otros dos tengan suerte, pero comenta que esos animales como muchísimo pueden resistir dos semanas, porque luego acaban muriendo de hambre, pues no saben alimentarse. Pero con este tiempo de lluvia y frío, se teme que no sobrevivan más de una semana. Ya saben, si ven a alguno de esos pájaros, llamen al número de teléfono 600 281 930. Turistas afortunados. Otros que disfrutan de una gran recompensa, nada menos que un viaje en el mítico crucero de lujo Queen Mary 2, son una cuarentena de turistas que hicieron escala en Vigo y visitaron ayer la ciudad de Pontevedra. La mayoría son jubilados, con planes de pensiones privados, que cuando dejan de trabajan los cobran y suelen gastárselo en un gran viaje a Europa, como comentó su guía en la ciudad, Sole Otero. Evidentemente no son obreros, «hay mucha gente de negocios -añade-. La mayoría son americanos, incluido un numeroso grupo de hindúes, y también hay polacos, ingleses y alemanes». En Pontevedra estuvieron unas tres horas y disfrutaron con una recepción en el Liceo Casino. El barco realiza la vuelta al mundo, durante tres meses, y el precio es de 4 millones de las antiguas pesetas, aunque no todos hacen ese viaje, sino rutas más pequeñas. De Vigo partían para Lisboa, luego Gibraltar y Barcelona, para continuar por el Mediterráneo.