La balaustrada del Museo vuelve a enfrentar a Concello y Diputación

S. Barral / M. Escauriaza

PONTEVEDRA

«Estupor» en la institución provincial por no haber sido informada de la retirada de la pieza, de la que dice ser propietaria

30 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La calle Padre Luis y la plaza de A Leña ya no tienen balaustrada que las separe. La retirada de este elemento ornamental, ejecutado ayer por orden municipal, ha hecho que Concello y Diputación (de la que depende el Museo de Pontevedra) vuelvan a expresar todo lo que separa a ambas instituciones y que políticos de una y otra casa protagonicen un nuevo enfrentamiento. En este caso, Teresa casal (PSOE, concejala responsable del centro histórico) y Teresa Pedrosa (PP, vicepresidenta de la Diputación).

Operarios de la empresa Sercoysa procedieron a la retirada de la balaustrada, que será restaurada y posteriormente reubicada en la misma zona, pero en una posición diferente.

El proyecto contempla la reposición de la balaustrada girándola unos 70 grados con respecto a su ubicación original. Es decir, se mantendrá su punto de salida, desde la esquina del edificio Fernández López, y se extenderá bordeando la nueva rampa para acceder desde Padre Luis hacia A Leña. La pieza está siendo restaurada ya por un maestro cantero contratado por el Concello de Pontevedra. Este profesional repondrá los balaustres que faltan, restaurará y ampliará la barandilla superior y supervisará su posterior instalación en la nueva ubicación.

Según sostiene el Museo de Pontevedra, la balaustrada, y en concreto el escudo que la preside, es de su propiedad. Su retirada esta mañana cogió por sorpresa tanto al presidente del Patronato, el responsable de la Diputación, Rafael Louzán; como a la presidenta ejecutiva, Teresa Pedrosa, y al director del Museo, Carlos Valle.

Aunque la polémica ya se presagiaba, estalló a media tarde con un comunicado de Pedrosa Silva en la que expresa su «sorpresa e estupor pola retirada da balaustrada do Museo a cargo do Concello de Pontevedra, sin pedir permiso nin informar ó seu dono, a Deputación».

Teresa Pedrosa sostiene que la acción municipal se ejecutó sin «pedir permiso nin recabar opinión algunha dos seus propietarios, nin por escrito nin verbalmente». Por ello, avanzó que pedirá explicaciones a la concejala delegada del Centro Histórico, Teresa Casal, en vista de que «non sabemos onde está a balaustrada nin quenes a levaron con absoluta impunidade».

Casal reivindica la propiedad

Teresa Casal tampoco se quedó corta, al manifestar que «o Museo tería que demostrar primeiro que a balaustrada é da súa propiedade». La también teniente de alcalde señaló al respecto que el terreno en el que hasta ayer se asentaba la controvertida balaustrada es propiedad municipal y que tanto la citada barandilla como el escudo, «foron levados aí por un alcalde», según consta, explicó, en los datos que hay en el Ayuntamiento de Pontevedra.

Además, Casal apuntó que ella, como delegada del Casco Histórico se comprometió a que todas las herencias «torcidas», dijo, que recibió, iba a enderezarlas, «e Padre Luis era un delas». Así, indicó que su compromiso con los vecinos es dar una solución cuanto antes y de la mejor manera posible y si el Museo, la Diputación o «o PP, que está detras de isto», quieren saber algo, «eu estou aí para todos».

Finalmente, con respecto a la no comunicación al Museo, indicó que en febrero pasado ella misma solicitó por carta una entrevista con Carlos Valle para hablar del tema, y no obtuvo ninguna contestación. El acuse de recibo de la citada petición tiene fecha del pasado 25 de febrero. «De todas formas, quen quiso enterarse do proxecto se enterou».

La restauración de la balaustrada será el punto final de la reforma de Padre Luis, cuya ejecución ha dado múltiples dolores de cabeza a los políticos y a los técnicos municipales. La obra fue adjudicada en mayo del año 2005 a la firma Eduardo Boán por 206.772 euros y con un plazo de ejecución de cuatro meses, convertidos en veinte.