La tensión creciente lleva a Lores a pedir que se desconvoque la marcha del día 4

PONTEVEDRA

Según el concejal de Seguridad, Guillerme Vázquez, «agora non é máis adecuado ou oportuno»

29 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La escalada de tensión por los realojos de familias del poblado chabolista de O Vao en el barrio de Monte Porreiro ha llevado al alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, a pedir a los representantes vecinales que desconvoquen la manifestación prevista para el próximo día 4. La demanda la formuló el regidor a Ángel Mario Lago, directivo de la Asociación O Mirador, durante un encuentro celebrado ayer en el Ayuntamiento.

Durante más de dos horas, Miguel Anxo Fernández Lores y el edil de Seguridad, Guillerme Vázquez, analizaron con los líderes vecinales la situación. «Tivemos un intercambio de opinións», dijo Vázquez, que fue el encargado de conparecer al término de la entrevista. «Nós segimos reafirmando en que non nos moveremos das nosas posturas», continuó el edil, en referencia a que se mantendrán todas la medidas de ámbito legal contra el Concello de Poio para evitar el realojo permanente de los chavolistas en el barrio pontevedrés.

Sin embargo, la asociación O Mirador no se fía. De momento los vecinos han logrado que se les entregue el informe urbanístico en el que se explican las razones por las que el edificio comprado por el Ayuntamiento de Poio en la calle Alemania carece todavía de licencia de primeira ocupación.

Pero en las dos horas largas de reunión obviamente hubo más puntos en la agenda. «O noso espíritu e o de que este conflicto se acabe, e máis ou menos nese espíritu estamos», dijo Guillerme Vázquez al término del encuentro, poco antes de revelar que habían solicitado la desconvocatoria de la manifestación. «Agora non é o máis adecuado ou oportuno. Máis que axudar á causa a pode perxudicar», analizó el edil.

Lejos de la calma

Aunque Ángel Mario Lago evitó dar ayer una respuesta clara sobre si la manifestación finalmente se celebrará o no, aseguró que el asunto se tratará en una asamblea vecinal. De momento hay una convocada para el día antes de la marcha, pero es posible, según Lago, que se adelante para estudiar la suspensión de la manifestación.

Pese a la llamada a la calma, la situación dista mucho de estar superada. «Todavía no consideramos resuelto el conflicto. -indicó Ángel Mario Lago-. Las llaves las tienen las familias y los contratos de alquiler están en vigor. El ambiente está un poco más relajado, pero hay una tensión relevante. Recibimos llamadas todos los días. Es una tensión con la que así no se puede vivir».

El barrio se ha roto

El clima se ha enrarecido hasta tal punto en el barrio de Monte Porreiro que las familias gitanas que residen desde hace años allí han dejado de participar en actividades sociales. «Hay fractura, no acuden a las actividades sociales ni a las plazas del barrio, permanecen todo el día en sus casas», explicó Lago.

«Estamos preocupados por el manifiesto que nos acusa de racismo -dijo Ángel Mario Lago-. Nosotros no somos racistas. Después de veinte años de convivencia en Monte Porreiro hago una invitación a los del manifiesto para que vayan a ver el barrio».

Pese a los intentos por desactivar la protesta, si esta se lleva a cabo finalmente, el dirigente vecinal pidió la máxima cordura posible» para que sea una «movilización civilizada». «Nada de racismo y nada de actos violentos e insultos, para que no haya interpretaciones de ningún matiz», pidió Lago.