Alumnas del último curso de la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra tomaron ayer la céntrica rúa do Vilar de Santiago. La Fundación Caixa Galicia apostó por ellas para sacar a la calle y acercar a la ciudadanía la obra del artista italiano de origen griego, Jannis Kounellis, que la citada entidad expone en su sede compostelana. Para difundir este importante evento y hacerlo visible al público que caminaba por el entorno de la catedral, las jóvenes artistas hicieron dos performances. La primera de las acciones, titulada Deshaceryhacer. Como límitedeltiempo, fue realizada por la mañana por Marta Fariña y Marta López, componentes del Grupo mm. Mezclando los conceptos de Kounellis con sus propias creaciones, construyeron una estructura en forma de pared mediante telas dobladas. Posteriormente, realizaron un desdoblado de las telas que fueron estirando y amontonando hasta deshacer la supuesta pared. Durante el proceso, las artistas fueron limitando sus movimintos a la superficie generada por los tejidos desdoblados, provocando que sobre cada uno de ellos quedaran huellas de sus pies, como evidencia del camino recorrido.
«É unha oportunidade moi boa para os que aínda non rematamos a cerreira facer cousas realicionadas co mundo artístico para darnos a coñecer», comentó Marta López antes de comezar su acción y sorprender a los viandantes. El concepto que ella y su compañera, Marta Fariña, quisieron transmitir es la memoria de lo que sucedió, de lo que se recuerda y de lo que pueden sugestionar ciertas acciones o hechos. «Desde a sutileza e o silencioso, por medio dun acto ritual e poético ponse en escena unha multitude de aspectos simbólicos que invitan a que cada espectador os faga seus a través das diferentes sensibilidades que ten o ser humano». Así explicaron su performance.
Este es el título de la segunda acción realizada por la tarde por otra estudiante de Bellas Artes para abrir las puertas de la Fundación Caixa Galicia y sacar a la calle la muestra de Kounellis. Su autora, Ana Gesto, hizo un recorrido ataviada con un abrigo hecho con un somier de cama, representando el manto nocturno de Isis que la convertía en la guardiana de la fecundidad. Además, la artista llevaba unas zocas de madera alusivas al trabajo tradicional gallego, arcaico y precario. En el camino, la artista iría recogiendo del suelo elementos de hierro oxidado asociados al reciclaje, introduciéndolos en las vestiduras, agrandando su vientre y construyendo así un embarazo sociocultural. Y al final del recorrido, se liberó de las zocas, se fue desprendiendo de los objetos del interior del vientre y del manto, para después tumbarse, taparse con él y desvanecerse en un desasogado sueño.
Ana Gesto indicó que para ella esta acción artística supuso una doble responsabilidad, «polo feito de facer un traballo para unha entidade tan importante como a Fundación Caixa Galicia e pola confianza que desde a Facultade de Belas Artes depositaron en nós ao seleccionarnos para facer estas creacións».